Corazon Ciego (Niall y tu)

ACLARACION: La novela no es mía, todos los créditos a la autora:)

Capítulo 1

Parte I

— ¡Aquí hay algo! —Me dijo emocionada Caroline mientras sostenía el periódico con fuerza entre sus manos, al grado de arrugarlo y dejar marcas en el. Se lo arrebate de un tirón y después me senté a su lado—.



—Veamos —Comencé a leer en voz baja y lentamente subiendo de todo—. Se solicita niñera con o sin experiencia, con mucha paciencia y ganas de trabajar. El salario mínimo será de… ¡Madre santa!



— ¿Qué es? ¡Quiero leer! —Caroline chilló y me empujo. Sostuvo el periódico en lo alto—. ¡Wow! Santo cielo... ¿Cómo es posible que puedan pagar tal cantidad de dinero? Olvídalo. ¿Sabes qué? No pierdas el tiempo y marca, ¡ya!



Se levanto de la silla de madera y corrió con prisa hacía la cocina. En pocos segundos regreso con un teléfono inalámbrico a la mano y lo aventó hacía mi, por poco golpeándome contra la cabeza. Lo tome y marque entusiasmada el número indicado.



—Si consigues el trabajo, reunirás el dinero suficiente como para poder acompañarme a ese concierto en Texas al que tanto quieres ir. ¿No te mueres por ver a Julian Casablancas tanto como yo? Eso sería demasiado…



La interrumpí, golpeándola con una almohada y después le hice una seña para que guardara silencio. Ella solo me fulmino con la mirada.



—No quiero ir a ver a Julian Casablancas. Prefiero ahorrar para…


Contestaron.


— ¿Aló? ¿Quién habla?



—Umm —Fue lo primero que salió de mi boca. Había estado tan entusiasmada hace dos segundos. ¿Por qué me estoy muriendo de nervios? Y, ¿por qué olvide que era lo que iba a decir?



—Si esto es una broma entonces…



— ¡No cuelgue! Perdón. —Sacudí la cabeza— ¿Hablo con la señora Horan? —Pregunte mientras rascaba mi pierna derecha—.



—Enseguida le atiende.



Caroline me miro y comenzó a reír a causa de mi nerviosismo. Le saque de forma no-amistosa el dedo medio y ella sonrió divertida, sacándome la lengua. Me levante del sillón y camine directo hacía el patio delantero, sentándome sobre los escalones blanquecinos de la entrada.



— ¿Quién habla? —Pregunto la señora Horan al otro lado de la línea—.



—Mi nombre es ________ Ruocco. He visto el anuncio en el periódico en el que busca niñera y uh, estoy interesada en el trabajo —Le dije con el tono más firme que podía conseguir, aunque lo último sonó más como una pregunta que una afirmación—.



—Muy bien… ¿Estas ocupada en estos momentos, _______?



— ¿Eh? Uh, no. No realmente —Mire hacia el cielo. Extrañamente estaba tan nublado, que podría jurar que llovería toda la tarde. Estábamos a mediados de agosto en California, por lo cual me parecía tan raro. «Esa es una señal» Me dije—.



— ¿Podrías venir a mi casa? Quiero hablarte de tus horarios y las demás cosas…



— ¿Me está dando el trabajo? —Pregunte incrédula mientras una sonrisa de oreja a oreja se formaba en mi rostro—. ¿Enserio?



—Solo si aceptas —Contesto la señora Horan—.



—Oh… Por supuesto. Me, me encantaría.



—Bien. Te daré mi dirección.



Ella me dio las instrucciones para llegar a su casa y acordamos vernos en media hora. Me volví hacía la casa de Caroline y le di el teléfono y millones de gracias. Le abrace fuertemente y tome mi bolso, solo para después salir corriendo de ahí. Por fortuna, mi casa quedaba a dos manzanas de distancia, así que tardaría prácticamente nada en llegar.



Vivía con mis padres en una pequeña casa color marrón en West Hollywood. Ellos no eran precisamente los más adinerados de la ciudad, por lo cual no podían financiar mis estudios de Princeton, donde quería asistir el año próximo. Había llegado a un acuerdo con ellos, prometiéndoles que trabajaría duramente los dos veranos, y todas las ganancias irían directamente hacía el banco, donde se quedarían hasta que entrara a la universidad y tuviera que utilizarlas.

Con este trabajo podría conseguir el dinero en un mes.

Capítulo 1

Parte II

Llegue a casa golpeando la puerta desenfrenadamente. Había perdido mis llaves hace un mes y no me darían otras hasta que entrara a la escuela. Intentaba hacer más ruido del necesario para que me dieran unas copias cuanto antes.



—Deja de tocar como si alguien estuviera a punto de asesinarte —Dijo mamá mientras me abría la puerta y me saludaba con un beso en la mejilla—. Me asustas.



—Perdón. —Le dije sin sentirlo realmente y pasaba por debajo de su brazo—. Sabes, en media hora tengo una entrevista de trabajo.



—Eso es realmente maravilloso hija. ¿De qué es el puesto?



— ¿Puesto? No trabajaré como secretaria si a eso te refieres. —Le gritaba mientras subía las escaleras con dirección a mi cuarto y cerraba la puerta tras de mí—.



— ¿Entonces? —Ella pregunto mientras caminaba hacía la cocina.



Abrí la puerta, asome mi cabeza y grite.



—Voy a ser niñera.


Maneje sin prisa hacía Beverly Hills en mi destartalado Mustang Shelby del año 67. Vestía unos vaqueros grises y un cardigán azul que la abuela me había regalado en navidad. Duré aproximadamente unos 15 minutos en llegar y cuando vi la enorme casa estuve a punto de caerme al pavimento; Tenía proporciones inmensas, realmente era la más enorme del vecindario. Había plantas por doquier y una fuente en medio del patio delantero.



Volví a mirar el papel arrugado en el que había anotado la dirección y me cerciore de que era el lugar correcto. Limpie mis sudorosas palmas en los vaqueros y camine hacía la puerta. Toque el timbre.



«Debería irme corriendo a casa»



Volví a tocar el timbre.



«Probablemente no haya nadie aquí»



Espere.



«Bien, me iré ya. O, ¿Debería quedarme?»



Decidí que no valía la pena, moría de nervios, así que di media vuelta y camine hacía el coche. Tenía las llaves sobre la manilla cuando una voz grito mi nombre por detrás de mí. Me giré.

La señora Horan caminaba rápidamente hacía mi. Tenía una piel bronceada y el cabello castaño estaba recogido en una coleta alta. Vestía un traje rojo que mamá solamente podía soñar que compraba y sus zapatillas eran más caras que todo mi guardarropas junto. Trague duro. Me arrepentí de haber venido tan informal y por un momento deseé tener un vestido elegante, tal vez así no parecería tan vaga. Demonios, debí irme cuando pude.



—_______, cariño. ¿Podrías venir aquí? Me es imposible caminar a través del césped en tacones —Dijo la señora Horan con una sonrisa en la cara, aunque sus ojos expresaban una tristeza inmensa. Qué extraño—.



—Uh. Ho-Hola señora Horan—Dije mientras extendía una de mis manos hacía ella. Me devolvió el saludo—.



—Llámame Maura—Me dio un guiño y me invito a pasar a su casa con un gesto con la mano—.



—Está bien señora Horan.



Me miro alzando una ceja.



—Disculpa,Laura. —Le dije avergonzada mientras metía las palmas de las manos en los bolsillos delanteros de los vaqueros—. Así que… ¿Cuándo empiezo?



—Primero tenemos que discutir algo. —Dijo Maura moviendo sus manos con nerviosismo—. Acompáñame al estudio.



La seguí a través de la enorme casa. Camino de aquí y allá conmigo siguiéndola por detrás, hasta que se detuvo en un salón verde donde había un inmenso escritorio de madera oscura y estantes llenos de libros que probablemente nunca se leían. Me senté frente a ella y comenzó.



—Seguramente te preguntaras cómo es posible que nadie aún haya aceptado el trabajo con tan buen salario, ¿no? —Dijo Maura mientras me miraba fijamente. Yo asentí—. Bueno, primero tengo que decirte que me parece maravilloso que estés aquí, y que si al final no quieres quedarte está bien…



¿Acaso tenía por hijos a unos demonios o qué? No podría ser tan malo después de todo. Valdría la pena por Princeton.



—No importa, yo quiero el trabajo. Sus hijos estarán en buenas manos. Tengo experiencia con mis primos pequeños y sé con cuales historias pueden quedarse dormidos…



—Ese es uno de los problemas. Veras _____, no quiero que cuides a ningún niño pequeño. Quiero que cuides a mi hijo de diecinueve años.

— ¿Eh?


Es decir, ¿Qué? ¿Realmente su hijo de diecinueve años no puede cuidarse por sí mismo? ¡Es dos años mayor que yo!



—Sé que esto es extraño, pero mi pequeño Niall no puede cuidarse por sí mismo. El perdió la vista hace dos meses y desde ese entonces se ha negado a salir de esta casa. Tal vez tú podrías ayudarlo. Eres de su edad, ¿no?



—Soy menor que él. —Caí en la cuenta de lo que ella decía—. ¡No puedo! ¡Es demasiada responsabilidad! —Le dije atemorizada con la idea de cuidar a alguien mayor que yo—. Probablemente si le leyera “La Cenicienta” me sacaría a patadas de su cuarto.



— ¡Te pagaré el doble! —Dijo Maura mientras se ponía de pie y hacía una mueca extraña con la boca. Me miro—. Por favor, confió en que podrás. Si no soportas una semana te puedes ir, pero por favor, aunque sea inténtalo.



La mire, frunciendo el ceño y mordí mi labio inferior con fuerza.



Al final, cedí.



—Está bien. Acepto. Cuidaré de su hijo.



«Aunque sea mayor que yo»

Capítulo 2

Parte I


Me desperté más temprano de lo habitual al siguiente día. Había dejado mi ventana abierta durante la noche, por lo que un sillón y una pequeña parte del suelo quedaron empapados con gotas de lluvia y un par de hojas verdes se habían colado hasta llegar a mi cabello.



Me estire perezosamente, bostece varias veces y rasque mi cabeza otras más hasta que decidí saltar de la cama y preparar mi desayuno. A pesar de ser vacaciones, mis padres seguían trabajando con un único descanso los domingos; Y como estábamos a jueves, tenía la casa solamente para mí hasta muy tarde. Podría hacer lo que quisiera—menos una fiesta salvaje, claro—, y no tendría que preocuparme por los regaños ni insultos provenientes de mi padre.



Saque una pequeña rama de mi cabeza y me reí un poco, mientras juntaba mi ropa sucia e intentaba acomodar un poco mi cuarto—Si, se podrán dar cuenta que soy muy salvaje cuando estoy sola—. Mire al reloj azulado encima de mi mesilla de noche y de golpe volví a la realidad. Al igual que mis padres, yo también tenía un trabajo, y si no me daba prisa, llegaría más que tarde.



Sin pensarlo dos veces, me saque la ropa interior—No sé dormir con mucha ropa—, y tome una toalla gris que encontré en el pasillo camino al baño. La eché sobre mi hombro. Una de las mil ventajas de estar solo en su hogar, era que podía andar de un lado a otro desnuda sin padres desmayándose ni abuelos con paros cardiacos. Por supuesto, evitaba las ventanas abiertas y las miradas morbosas de los vecinos.



Cerré la puesta del baño por detrás de mí y deje la toalla encima del toilette—no se preocupen, está perfectamente limpio—. Giré las perillas de la bañera de mármol y cascadas de agua brotaron de ella. Heladas, por supuesto.



Deje reposando un poco el agua y miré mi rostro en el espejo. Mi enmarañado cabello oscuro se levantaba en todas las direcciones posibles, como si hubiera sido electrocutada o algo así. Mi rostro que normalmente era bronceado por el sol de California, se veía pálido en días como estos. Tenía una pequeña nariz respingada y unos enormes ojos castaños.



Cuando el agua estuvo finalmente lista, me metí a la bañera y me hundí por completo en esta. Aún no podía creer la clase de trabajo de niñera que había obtenido. Le había hecho uno que otro comentario a Caroline por teléfono y ella opto por cambiar de opinión. Qué gran apoyo.

*****

Media hora más tarde me encontraba en casa de la señora Horan. Esta vez, había cambiado mi tan informal ropa por algo más “elegante”. Llevaba un vestido sin mangas verde y unos zapatos de charol marrones. Me veía más o menos decente.

La señora Horan me acompaño hacía el vestíbulo principal de su casa y se sentó a mi lado en un gran sillón negro.



—Sabes ____, he hablado con mi hijo sobre esto, y bueno, el realmente no está muy conforme con la idea —De nuevo estaba moviendo sus manos nerviosamente sobre su regazo—. Tal vez esta no fue la mejor decisión que he tomado así que…



— ¡No! —Dije rápidamente. Maura me miro con una expresión confundida y continúe—. Es decir, tal vez yo podría ayudarlo. «Piensa» Usted me ha dicho qué es de mi edad, ¿no? —Ella asintió—. ¿Tiene hermanos?



—Dos. Lindsay y Lucas. Pero son mayores que él, ellos ni siquiera viven aquí.



— ¿Lo ve? No tiene a nadie más de su edad. No quiero ofenderla, pero tal vez el se sentiría mejor con alguien que pudiera entenderlo mejor. Podría ser su amiga -Maura asintió, convencida—. «Bien _____, tienes Princeton asegurado» Pensé.



—Tienes razón. Solo una cosa. —Ella vaciló—.Niall es… bueno, el puede ser demasiado terco para alguien de su edad —Dijo mientras pasaba una de sus pequeñas manos por su cabello—.



—No se preocupe. Su hijo, uh, está en buenas manos —Intente darle mi mejor sonrisa, aunque probablemente me parecía más al gato Cheshire de Alicia en el País de las Maravillas que otra cosa. Solo me faltaba teñirme el pelo magenta y tendría el disfraz perfecto para Halloween—. Confié en mí.



—Así lo hago. Ahora, si me disculpas, tengo que ir al trabajo —Me dijo levantándose del sillón—. Deje un par de número telefónicos anotados a un lado del teléfono de la cocina. Si necesitas dinero, pídele a mi hijo. Volveré a las tres.



— ¡Esta bien! —Le dije mientras ella salía por la puerta principal y la cerraba detrás de ella. Mire hacia la nada por unos segundos—.



Estaba sola en esta inmensa casa...

Capítulo 2

Parte II


Me gire y contemple mejor la casa. Ahora que Maura no estaba, se sentía muchísimo más espaciosa. Pensé que sería maravilloso vivir en alguna casa como esta, aunque obviamente yo nunca podría permitirme algo así, a menos que fuera una mafiosa. Mi imaginación era inmensa.

Sin embargo, no me habían contratado para que estuviera aquí parada todo el día y observando todo como niño curioso. Respire hondo y decidí buscar a ese tal Niall en su cuarto.

Aunque yo no sabía dónde se encontraba.

—Muy inteligente ____, muy inteligente —Me dije mientras llevaba un dedo a la boca y comenzaba a morder mi uña. Era uno de los hábitos que había adquirido en la infancia cuando me sentía nerviosa, justo como en estos momentos. Quería encontrar a Niall y hablarle, aunque tampoco podría andar fisgoneando por toda la casa sin que alguien me tachara de ladrona o que se yo, incluso de acosadora.

Camine a través de la planta baja. Conocía unas cuantas partes, pero aún así habían demasiados cuartos—como un hotel—, y cualquiera podría ser el de Niall. Toque una de las puertas en el corredor principal, por debajo de las escaleras. Abrí con cuidado y descubrí que era un baño. Bien, obviamente aquí no era su cuarto. La siguiente puerta era un cuarto pequeño, demasiado para una casa como esta, se me ocurrió que podría ser un cuarto para invitados. Ni siquiera me detuve en el siguiente cuarto. Ahí era el estudio de Maura, y dudaba que Niall estuviera encerrado ahí.

Cuando termine con esa ala de la casa, fui al otro extremo. Una cocina inmensa que solo me había tocado ver en programas para cocinar, otra sala llena de cuadros y esculturas con formas extrañas y la puerta al patio trasero. A este paso, me llevaría todo el verano encontrar a Niall. Estupendo.

Miré hacía las escaleras de mármol blanquecino que se encontraban en el vestíbulo. No tenía nada que perder, así que subí lentamente. Lo único que me preocupaba seria el encontrarme a Niall y que este me mirara y pensara que era una especie de ladrona. Caí en la cuenta de mi idea estúpida y comencé a reír, aunque luego me detuve porque era una grosería.

El segundo piso era casi como el primero. Las paredes eran blancas y altas, y habían cuadros y columnas alrededor. El piso era de madera y estaba cubierto con una espesa y mullida alfombra roja. Parecía más como un museo que una casa. Lo único que realmente me gustaba, es que solo contaba con cuatro habitaciones, en un pasillo estrecho frente a las escaleras. Más allá, en el ala izquierda había una especie de salón de música, con un piano de cola, guitarras acústicas y un precioso violín negro. El ala derecha era una especie de salón de entretenimiento o algo parecido, estaba cubierto de posters de películas viejas y discos de música variada. Me agradaba más la gran pantalla plana que se encontraba en un rincón. Decidí que la aprovecharía mas al rato.

De vuelta en el pasillo, comencé a mirar en cada uno de los cuartos. El primero estaba lleno de objetos antiguos y no-tantos, el segundo era un cuarto de mujer, probablemente el de Maura. El siguiente cuarto era…

Un baño.

Ocupado.

— ¿Qué demo…

—¡Equivocado! ¡Lo siento! —Grite mientras cerraba con fuerza la puerta y me recargaba en esta. Bien, esto tendría repercusiones en el futuro. Necesitaba un psicólogo. Si, si, aún era virgen y pensaba seguir siéndolo hasta dentro de mucho tiempo. Tampoco había visto a un hombre desnudo. Hasta hoy.

Lleve mis manos hacia la cabeza y apreté. Sabía que me estaba comportando como una bebe, pero ¿y qué? Había visto a ese tal Niall bañándose, y no es como si él me pudiera ver a mí. Rápidamente me retracte de haber dicho eso.

— ¿Qué es todo ese alboroto, Louis?

Lentamente levante la cabeza hacia la persona que hablaba. Me odie por no haberlo hecho antes. Se trataba de un chico, probablemente de mi edad o incluso un poco más grande. Estudie cada una de las facciones de su rostro. Su piel era blanca, con pómulos altos y mejillas rosadas. Me paralice al llegar a sus ojos, que eran hermosos... Seguí recorriendo con la vista cada centímetro de su cuerpo, intentando memorizarlo para cuando me fuera más útil. Su rubio cabello, que era un poco corto, Su complexión era delgada, aunque musculosa, y era mucho más alto que la mayoría de los muchachos que conocía en la ciudad—y de los que conocería en toda mi vida—. Elevo las comisuras de los labios, formando una sonrisa torcida. Parecía divertido de una forma sarcástica.

— ¿Estás ahí? ¿Louis? —Pregunto, obviamente refiriéndose a mí. Yo aún seguía en shock—. Pensé que había oído una voz de mujer. ¿A quién has traído?

— ¡Niall! —La puerta detrás de mí se abrió de repente y me golpeo en la espalda levemente. Aún así solté un gemido de dolor—. ¡Oye! ¡Eso duele! —Grite frotando mi espalda—.

— ¿Quién…quién eres? —Pregunto el chico del baño desconcertado y con la cara roja. Lo más genial de esto es que aún seguía desnudo. Intente mirar hacia otro lado—.

—Me llamo ___. Vengo para hacerle compañía a Niall —El otro chico de pelo Castaño bufo. Me puse de pie—. ¿Quién de ustedes es Niall?

—Wow. Hermano, no sabía que estabas tan necesitado como para contratar a alguien que te haga los favores —El chico desnudo me miro de arriba hacia abajo. Levante una ceja y después fruncí el ceño—. Aunque no está nada mal, eh.

—Cállate Louis. Esta es mi niñera —Contesto el otro sarcástico. Se giro hacia otro lado, rumbo a la habitación a la que yo no había entrado—. Creo que te ha quedado perfectamente claro quién es quién, ¿no? Mejor no molestes y ponte a ver la televisión o plantar flores en el jardín. Solo mantente alejada y ni tu ni yo salimos perjudicados. ¿Estamos?

Con que ese era el tal Niall. Sarcástico, malhumorado y horrorosamente sexy. El destino es cruel, señores.

Cerró la puerta tras de él y Louis me lanzo una mirada como diciendo “lo siento mucho por su carácter, pero desafortunadamente él es así”. Lo miré fijamente a la cara, intentando no distraerme con su entrepierna y le devolví una mirada de “Gracias, pero desafortunadamente deberías volver a tu ducha”.

Le lance una pequeña sonrisa y después me marche de allí. —

Capítulo 3

Parte I


Bien, tal vez estaba exagerando un poco ya que no me fui realmente de la casa o algo parecido, de hecho, ni siquiera había bajado hacía el primer piso, pero ese era otro caso.

Fui directamente hacía la sala de entretenimiento y encendí el gran televisor con el control remoto. Me senté en un gran sillón de cuero rojo que se encontraba en el centro y cerré con fuerza mis ojos. Lleve las manos hacía la cabeza y apreté. No podía creer lo testarudo y grosero que era ese tal Niall. Ni siquiera había tenido una conversación real anteriormente con él, como para me hubiera tratado así. Insolente, terco, creído, hermoso y con unos ojos preciosos que… Esperen, no. «Detente», me dije. Tendría que dejar de pensar así sobre él. Nadie con ese horrible carácter merecía la pena. Sin duda este sería un verano muy largo.

No me di cuenta de que alguien permanecía sentado a mi lado. Tampoco me había dado cuenta de que el televisor estaba apagado. Abrí los ojos y mire a Louis mientras revolvía su cabello con una mano y estiraba sus piernas, reposándolas en la mesa de café cuadrada frente a nosotros.

Louis tenía una complexión delgada y también era alto. Su piel era tan pálida que pensé que nunca salía de casa. O de la ducha. Su cabello era Castaño y liso, y sus ojos eran de un azul cielo increíble, aunque nunca los compararía con los de Niall. Me sonrío nerviosamente.

—Hola —Dijo. Lo salude con la mano y después las cruce por delante de mi pecho. Me sentía un poco incomoda con el—. Así que _____, um. ¿Realmente estas aquí para hacerle compañía a Niall?

—Bueno, supongo —Dije extrañada por la pregunta. El asintió para sí—.

—Entonces los rumores son ciertos.

—¿Rumores? ¿Qué rumores? —Pregunte mientras lo veía fruncir el ceño y sacudir su cabeza levemente—.

—Niall me comento algo ayer, pero pensé que estaba haciendo una broma de mal gusto. Ahora entiendo su enojo —Dijo mientras se levantaba del sillón y comenzaba a caminar a la salida—.

—¿Sobre qué? ¡Hey! ¡No te vayas! ¡Espera! —Le grite mientras me levantaba del sillón y corría tras de él. Se detuvo debajo del marco de la puerta y me miro divertido—. ¿Qué dijo Niall?

—Que su mamá le había conseguido una niñera —Dijo divertido—.

—¡No soy su niñera! —Le respondí enojada—.

—¿Entonces? ¿Para qué te contrataron?

—Uh, yo… —y ahora, ¿qué le digo? Vamos ____, ¡piensa! —. Yo um…

—¡LOUIS! ¡Ven aquí! — Niall gritaba desde su cuarto. Louis le grito un “Ya voy” en respuesta—.

—Nos vemos luego ___—Louis me dijo mientras me brindaba una sonrisa. Después se marcho rápidamente al cuarto de Niall y me dejo ahí sola. Decidí seguirlo.

—Creo que ella es molesta —Dijo Niall en tono arrogante. Me detuve, escondiéndome por detrás de la pared—.

—No lo es. ____ parece ser realmente amigable.

Gracias Louis, te has ganado tres puntos.

Niall espero un momento antes de preguntar. — ¿Cómo es ella? Quiero decir, físicamente.

—Tiene el cabello largo y ondulado. Mmm, ¿qué más? —Asome mi cabeza un poco para obtener una visión concreta de la plática entre los dos. Louis estaba de espaldas hacía mí, pero Niall me estaba mirando fijamente. Mi corazón se detuvo por un segundo antes de darme cuenta que realmente no podía verme. Louis volvió a hablar—. Tiene mejor cuerpo que Alice, eso te lo puedo asegurar.

—¿Qué hay de sus ojos? —Pregunto Niall, un poco más entusiasmado que antes. Hombres—.

—Son ______.

—De pronto el teléfono de Louis comenzó a sonar—. Un mensaje de mi mamá. Lo siento, tengo que irme. ¿Podrías ser lindo con ____?

—Cállate.

Louis salió rápidamente por la puerta y recordé que aún estaba espiando. Corrí de nuevo hacía el cuarto y me avente en el sillón. Segundos después, Louis entro.

—Tengo que irme. Nos vemos luego, ____.

—Bien. Hasta pronto —Le dije con el pulso a mil por hora y la respiración entre cortada. Levanto una ceja y después salió.

Él le había dicho a Niall que fuera agradable conmigo—A eso se refería, ya que no podría ser más lindo de lo que ya era. De nuevo, tengo que detenerme—. Supuse que los dos eran mejores amigos, ya que, si Niall era tan gruñón como lo abría demostrado, nunca hubiera dejado que Louis estuviera a su lado. Así que, como buenos mejores amigos, tendría que hacerle caso.

Salí del cuarto y baje las escaleras de dos en dos, con dirección a la cocina. Serví un poco de té de limón e hice algunos emparedados para nosotros dos, y de nuevo me dirigí hacía el cuarto de Niall. Entre cuidadosamente y coloque la comida sobre una silla de madera que se encontraba a la derecha de la puerta. Contemple el cuarto. Era enorme.

Las paredes eran de color azul claro, al igual que las cortinas, que permanecían cerradas sobre los grandes ventanales con dirección al jardín trasero. Había una gran cama negra y un par de sillones, igualmente negros con forma de “O”. No había tantos adornos y me sorprendí que todo estuviera tan limpio. Quiero decir, para ser un hombre.

Niall estaba sentado sobre la cama mirando hacia la nada. Pensé que podría llegar de sorpresa, pero el hablo.

—Que no pueda ver, no significa que no te pueda sentir.

—Eh. Hola —Me senté frente a él, sobre el suelo—. Soy ___.

—Ya lo habías dicho. ¿Qué quieres?

—So-solo quería ha-hablarte. Te hice algo pa-para comer —Le dije tartamudeando mientras me levantaba y le ofrecía un emparedado. Lo tomo—.

—¿Cuánto te paga mi mamá? ¿Eh? Te pagaré el doble si te vas hoy mismo.

—¿!Por qué eres tan testarudo y maleducado?! —Le grite mientras aventaba el vaso de té hacía atrás. El sonrío—.
—Así me gusta ser. Probablemente así podrías irte sin que tuviera que soltar un solo centavo.

—Mira, Niall —Le quite el emparedado y lo empuje hacía la cama. El se sorprendió un poco pero rápidamente volvió a su habitual rostro de sarcasmo y “yo soy el mejor” —. No me importa que tan irritante puedas ser. Estoy aquí para ayudarte y tienes que poner algo de tu parte. De todas formas, tu madre me pagará, así que tu sabes.

De repente sonó el timbre y salí de su cuarto. Baje las escaleras y la señora Horan se encontraba sonriente en la puerta.

—¿Cómo ha ido tu primer día? —Pregunto mientras dejaba su bolso sobre el sillón—.

—He tenido días mejores...

Capítulo 3

Parte II


Horas más tarde, me encontraba a mi misma sentada sobre una silla con patrones chillantes en el cuarto de Caroline. Ella estaba frente a mí, acostada sobre el piso y mirando el televisor con gesto aburrido. Realmente, sin prestarle mucha atención. Yo solo me mordía las uñas de las manos y miraba hacía todos lados nerviosamente.

—¿Y bien? —Caroline me pregunto, apagando el televisor con el control remoto e incorporándose hasta quedar sentada y con las piernas cruzadas. La mire fijamente—.

—¿De qué hablas? —Le pregunte, mientras, inconscientemente mordisqueaba mis uñas con más fuerza—.

—Tú sabes a que me refiero. ¿Niall?

Al salir de la casa de la señora Horan, rápidamente comencé a hacer llamadas telefónicas a casa y también a Caroline. Ella me pedía la versión corta de mi primer día y yo solo le di algunos detalles. Como la profundidad de los ojos de Niall y la gran vista que había obtenido del trasero de Louis. Para estas horas, yo ya no tenía ganas de hablar.

—Uh. No, no sé de que hablas —Le dije mientras lanzaba miradas cortas hacia el techo y después hacia Caroline. Ella suspiro—.

—Recuerda, hace cinco horas me hablaste por teléfono y mencionaste lo loca que te traía ese chico. Realmente tiene que estar muy bueno para que le hayas puesto el ojo encima.

—¡Caroline! —Le grite indignada mientras lanzaba una almohada en forma de serpiente hacía su cabeza. Ella la atrapo y la coloco a su costado—. Al decir que él me traía loca, me estaba refiriendo a que realmente el es un dolor de cabeza. Apenas le hable, ¿Cuánto? ¿Cinco segundos? Tal vez menos. Y ya me estaba corriendo de su casa. El realmente apesta.

—Pero eso no le quita lo ardiente —Dijo levantándose del suelo y peinando su larga melena pelirroja en una trenza. Tuve deseos de tener tijeras a la mano y cortar cada cabello de su cabeza. No estaba celosa, lo juro.

—Claro que sí. Además, tu no lo conoces. Oh, y dos palabras, el-es insoportable.

—Esas son tres. Y tal vez tú seas demasiado insoportable también.

—Oye, ¿estás de mi lado, o qué? —Le dije frunciendo el ceño y bajando mis manos de la boca—.

—¿Recuerdas el año antepasado? Cuando aquella tía tuya fue a visitarte durante el verano y su pequeño hijo Charlie quedo ciego temporalmente, porque un compañero suyo le echo arena en los ojos mientras estaban en la playa. ¿Sabes de quién hablo? —Ella dijo mientras acomodaba su cabeza en mi regazo y miraba con ojos abiertos—.

—Obviamente. Ellos son mis familiares —Lamí mi labio inferior—. El pequeño Charlie duro enojado todas las vacaciones, y recuerdo que se echaba a llorar cada vez que le hablábamos de castillos de arena y días enteros en la playa. ¿A qué viene todo esto?

—Bueno, recuerda. ¿Qué paso después? ¿Acaso no me contaste que un día fueron a la playa y él se rehusó a bajar del carro? Y entonces ahí estabas tú, dispuesta a sacarlo del asiento trasero para que conviviera un rato con ustedes. —Ella dijo mientras me miraba con una mueca de satisfacción en su rostro. Yo aún no entendía nada—. Vamos, ¿qué paso después?

—El convivio todo el día con nosotros. Le asustaba meterse al mar, porque en su estado se ahogaría al no ver. Pero…

—Tú estuviste con él. Y no lo dejaste solo. Al final del día él se quedo sentado en la orilla, mojándose los pies y construyendo castillos de arena. Porque no sentía más miedo. El sabía que si algo malo ocurría, tu estarías ahí para el —Caroline dijo, orgullosa de sí misma. Ahora yo entendía su punto—.

—¿Quieres decir que… Qué debería de ayudarlo a enfrentar…? Uh. ¿Sus miedos?

—Exactamente.

—¿Y a mí en que me beneficiaría? Es decir, ni siquiera me cae bien.

—No seas tonta. Entre más pronto se recupere, terminaras más pronto el trabajo. Obtendrás el dinero y ayudaras a alguien. No es tan difícil, ¿eh?

No lo había visto de esa forma. Si ayudaba a Niall, tendría que dejar de verlo. No estaría obligada a ir y cumplir mi trabajo. Porque si solo iba y renunciaba, no obtendría el dinero para Princeton. Solo tendría que dar y recibir. Recibir y dar. Muy sencillo.

—Entonces, ¿cómo descubro sus, eh, miedos? El parece ser muy duro de roer.

—Habla con su amigo. ¿Cómo dices qué se llama? Louis. Si, él. Seguramente sabe todo sobre Niall. Lo harás, ¿cierto?

—Por supuesto que sí —Le dije mientras me levantaba del sillón y caminaba hacia la puerta. Esta noche tendría en muchas cosas que pensar.

Capítulo 4

Parte I


Al siguiente día me levante con un muy buen humor de la cama. Los luminosos rayos solares de California deslumbraban radiantes contra mi piel, que había adquirido de nuevo su tono normal. Después de haber hecho mi ritual higiénico y haber desayunado la mitad de la despensa, recorrí felizmente las calles de la ciudad. Como había imaginado, estas se encontraban despejadas por ser un sábado en la mediodía. La mayoría de los transeúntes era gente de edad y niños pequeños con sus madres. Si hubiera llevado mi cámara y les hubiera sacado fotos, sería como una postal mostrando gente de los años 50 desfilando por las avenidas, o algo por el estilo.

Llegue a mi destino rápidamente, con el carro chillando en las banquetas y dando trompicones. Salte del carro y mire fijamente a la señora Horan saliendo por la puerta delantera, vestida con falda y playera blanca y con una raqueta de tenis a la mano.

—Oh, querida. Es un placer que hayas venido de nuevo. Pensé que por ser sábado, posiblemente saldrías con tus amigos a pasear en vez de estar por aquí. Déjame contarte el día como tiempo extra, ¿sí?

—Eh, no se preocupe Maura—Le dije sonrientemente mientras me acercaba a ella—. Estaré aquí probablemente todo el día, con Niall.

La señora Horan mostro una gigantesca sonrisa destellante y hablo —Me encanta que te lleves bien con mi pequeño hijo. Ojalá que también pudieras alejarlo de esas malas amistades que él tiene, si eso es posible —Dijo dándome palmaditas sobre mi hombro. Yo asentí y ella continuo—. El día de hoy yo me mantendré fuera, pero tu estarás aquí, ¿verdad?

—Por supuesto, ya le dije que estaría aquí todo el día. Tenemos muchas cosas que hacer por hoy.

—Me parece estupendo. Entonces, me iré ya mismo para que puedan comenzar con su diversión —Dijo entusiasmada. Como si le alguien le hubiera regalado un millón de dólares, que probablemente a ella le sobraban. Me sonrió una vez más y poco a poco se apartaba caminando. Mordí mi labio—.

—¡Señora Horan! Perdón, ¡Maura! ¡Espere! —Le grite mientras corría detrás de ella. Se detuvo y giro—.

—¿Qué sucede, ___?

—Uh. Bueno, usted, eh… ¿podría decirme… p-por qué Niall quedo ciego? Digo, solo quiero, ya sabe Umm, ¿entenderlo más? —Le pregunte mientras la miraba de reojo. Ella cambio su sonrisa por una mueca triste que golpeo contra mi pecho con firmeza. Que mal se ha de estar sintiendo—.

—El quedo ciego por una competencia de salto de caballo. Algo asusto al pobre caballo y los dos cayeron sobre la tierra —Lentamente masajeo su sien—. El caballo cayó encima de Niall y bueno, es un milagro que haya sobrevivido…

—Eh. Oh, yo…yo lo siento mucho. No sabía que…

—Todo está bien, no te preocupes ___. Eso es cosa del pasado. Ahora solo quiero que el salga adelante y rehaga su vida —Ella dijo mientras secaba un par de lágrimas que corrían por sus mejillas rosadas—. Por favor, no vayas a comentarle nada sobre lo que te he dicho. A el no le gusta… no le gusta que sientan, como decirlo, eh, lastima. Sí, eso es. No le gusta que la gente sienta lastima de él, por eso es como es.

—Está bien, yo no…

—Bien, es tarde. Que tengas un buen día, ¡hasta pronto! —La señora Horan se despidió de mi y prácticamente salió volando hacia su camioneta negra. Le despedí con la mano y me volví hacía la casa—.
—Bien aquí vamos de nuevo.
Capítulo 4

Parte II

Al entrar me percate que la casa permanecía más silenciosa que en los tres días que había esto ahí. También estaba muchísimo más limpia y brillante. Deje mi mochila verde sobre un sillón en la sala y tome mi ejemplar desgastado de Winterhaven. Me dirigía con paso seguro hacía arriba, al cuarto de Niall, cuando escuche unos breves sollozos provenientes del patio trasero. La tentación no me dejo y opte por ir a averiguar quién provocaba los sonidos. Al fin y al cabo que era mujer.

Deje el libro sobre el suelo, ya que no había ningún mueble cerca y abrí con cuidado la puerta. Por poco y me caigo al suelo. Aquello era como entrar al bosque encantado de un cuento de hadas o algo así. Había una alberca gigante en el centro del patio, pero estaba construido con muchas piedras que le daban un aspecto de un rio encantado. Había hileras de arces alrededor de ella y enredaderas sobre las paredes de piedra. Lo único que le daba el aspecto de patio de ricos era el jacuzzi negro y un par de bancas verdes distribuidas por todo el lugar. Di una mirada a todo el lugar y de pronto me di cuenta de donde provenían los llantos.

-Niall.

Me acerque con cuidado hacía la banca, en la cual él estaba apoyando únicamente sus brazos cruzados y sus piernas estaban sobre la tierra. Su cabeza estaba apoyada sobre la banca también, y escondía está entre sus manos. Sus sollozos de hacían cada vez más fuertes y su respiración cada vez más entrecortada. Se me rompió el corazón.

Me senté en el suelo a un lado de él y lo mire fijamente mientras levantaba su rostro. Su pálida piel estaba enrojecida y tenía los ojos hinchados, junto con sus mejillas húmedas por el llanto. Miro hacia la nada por un segundo y después poso sus ojos sobre mí.

Era la segunda vez que hacía eso. ¿Cómo podía?

—¿Mamá? —Dijo lentamente mientras se limpiaba la nariz y después los ojos— Pensé que estarías en el club jugando tenis. Yo…

—No soy tu mamá, Niall —Le dije con ternura mientras veía como su rostro se tornaba serio y sin rastro de emoción. Aún así, el hechizo no se rompió—.

—¿Qué haces aquí? Se supone que hoy no vendrías a trabajar. Lárgate —Dijo mientras se levantaba del suelo, dispuesto a marcharse. Camino un poco y después de un paso en falso, cayo—.

—Nial! ¡Demonios! ¿Estás bien? —Le dije acercándome hacía el. Aún seguía tendido en el suelo. Podía sentir su cálida respiración sobre mi cara y mis ojos fundiéndose con los suyos. De pronto, el comenzó a llorar—. ¿Qué dije? ¡Por favor, no llores!

El se incorporo solo un poco, de modo que se apoyaba sobre sus antebrazos y flexionaba las piernas un poco. Comenzó a gritar.

—¿Es qué no lo entiendes? ¡Yo no quiero tu ayuda! ¡Déjame en paz! —Dijo alterado mientras intentaba incorporarse completamente. Yo lo sostuve de los brazos—. ¡Te he dicho que me dejes en paz!

—¡No! ¿Sabes qué? ¿Podrías dejar de ser tan estúpido por un momento y dejar de gritar? ¡Estoy harta! —Le grite mientras lo jalaba de los brazos. Le ayude a pararse, pero no solté sus brazos—. ¿Por qué no lo entiendes? ¡Yo quiero ayudarte! —Bien, tal vez eso era una pequeña mentira, pero ¿qué más da? Es tan terco que todo lo que le diga le entrará por un oído y le saldrá por el otro—.

—Tú no quieres ayudarme. Solo estas aquí por el dinero —Dijo más calmado, mientras giraba lentamente sobre sus talones y se disponía a entrar a la casa—.

—¡Detente! ¿Sabes qué? ¡No me importa lo que pienses! ¡Yo te ayudaré quieras o no quieras! —Se detuvo por un momento y me enfrento. Cara a cara. Demonios, con la cercanía de su rostro, solo venían a mi mente pensamientos extraños de nosotros dos besándonos sobre el pasto verde y húmedo… ¡Rayos! ¡qué difícil es concentrarse! —.

—Dime. ¿Qué rayos quieres de mí? —Susurro en mi oído. Ahora era el quién me sostenía por los brazos. Una sensación de corriente eléctrica me atravesó de pies a cabeza, y mi corazón comenzó a latir a mil por hora. Quería que me besara y me deseara tanto como yo el… Aunque bueno, eso sería imposible, ya que técnicamente, era como una especie de enemiga mortal para él, o yo que sé—.

Trague duro.

—Quiero que me des una oportunidad —Demonios. «¿Acaso mi voz no podía escucharse más quebrada, o qué? Valla tontería, ahora de seguro me había descubierto a mí y a mis deseos oscuros hacía el. Ahora él sabía que quería besarlo, tocarlo, que quería…»

—Solo una. Más te vale que la aproveches, porque no tendrás otra. —Se alejo de mi con una sonrisa torcida marcada en sus labios. Ningún rastro del llanto de hace cinco minutos. Lamió su labio—. Te deseo suerte, porque la necesitarás...

Capítulo 4

Parte III


—Entonces… ¿Qué quieres hacer hoy? —Le pregunte a Niall mientras estábamos en la cocina, unos quince minutos después del enfrentamiento-conversación en el patio trasero. El se había aprovechado de la situación bastante bien, y dijo que “como su niñera” tendría que prepararle un desayuno/comida, porque eso es lo que las niñeras hacen—.

—Lo que sea. Solo quiero que me prepares más de esos deliciosos Hot Cakes, ¿Por favor? ¿Cómo mi niñera? —Pregunto, patéticamente fingiendo una voz de bebe desarrollado «por supuesto no del cerebro»—.

Lo fulmine con la mirada, aunque obviamente no sirvió de nada, ya que él no podía notarlo.

—Bien —Respondí forzadamente en tono contento. «Dar y recibir. Recibir y dar». El solo sonrió maliciosamente. Rode los ojos. «Cretino» Pensé—.

Seguí haciendo cada vez más y más, mientras los acomodaba en un gran plato de porcelana azul. Niall tamborileaba sus largos dedos contra la barra negra de la cocina y balanceaba sus piernas de acá a allá. Acomode con cuidado la comida frente a él y se quejo.

—¿Acaso esto no puede estar más quemado? —Pregunto arrogante mientras llevaba otro trozo a la boca. Sonreí—.

—Bien, tú querías más, así que te di los quemados. Espero no te moleste.

El solo levanto una ceja y sonrió.

—Bien, entonces, he terminado por hoy —Dijo mientras alejaba el plato de él y cruzaba sus brazos sobre su pecho. Tome la comida y empecé a picarla con los dedos, llevándolas a mi boca después—.

—Probablemente hagamos algo divertido hoy —Le comente, con la boca llena—, tal vez podrías cambiarte con ropa decente y después podamos ir a cualquier lugar que se me ocurra —Mire a su pijama negra. Para ser sincera, le quedaba realmente bien. Pero nunca lo admitiría en voz alta—. Así que, ¿por qué no te apuras?

La sonrisa se borro completamente de su rostro. Poco después, sus mejillas se tornaron rojas como tomates. El bajo la cara solo un poco.

—No puedo —Dijo mientras rascaba su barbilla con rapidez. Parpadeé—.

—¿Por qué no puedes? Ya sabes, es solo tomar una ducha, ponerse algún vaquero y alguna cazadora y listo. ¿Ves? No es tan difícil.

Me miro como si estuviera contando alguna especie de chiste malo y gruño.

—No seas tonta. No puedo cambiarme.

—¿Qué? Bueno, en estos momentos no estás desnudo así qué…

—No puedo cambiarme sin ayuda —Dijo lentamente. Me sonroje un poco—.

—¿Y-y qué -quieres qu-qué haga? —Le pregunte. Odiaba tartamudear. Enserio.

—¿Ayudarme? — Dijo, como si fuera lo más obvio del mundo. Me sonroje aún más—.

—Estás loco. ¡Eres un pervertido! —Le dije, fingiendo estar enojada. El no dijo nada—. ¡Solo cuando te conviene! ¿Verdad?

—Lo siento muchísimo. Pero tú querías una oportunidad. Y eso, es algo que las niñeras hacen, ¿o no?....

Capítulo 5

Parte I

Al final decidí que lo mejor sería llamar a Louis por ayuda. El apareció diez minutos después en la puerta,  acompañado de una muchacha muy alta y de profundos ojos castaños. Se presentó a sí misma como Camila y congeniamos rápidamente. Ella y Louis eran novios desde hace un par de meses; se habían conocido gracias a Niall, ya que él y Camila eran algo así como primos segundos—O algo parecido—.

Mientras Louis seguía arriba junto con Niall, nosotras seguíamos hablando de cosas sin sentido alguno.

—Así que dime, ¿qué se siente ser la niñera de tiempo completo de Niall, eh? —Pregunto ella muy interesada. Yo forcé una sonrisa—.

—No soy su niñera de tiempo completo —Respondí, aunque no era del todo cierto—. Solo estoy con él hasta la tarde… ¡Oye! ¡Yo no soy su niñera!

Camila comenzó a reír. Era una risa melodiosa, que solamente me hacía sentir más culpable por mentirle. Yo era la niñera de Niall, nos gustará o no.

—Vale, perdón —Dijo levantando los brazos levemente, en son de paz. Sonreí—. No quise decir eso, solo, uh. ¿No te desespera?

—«Totalmente» pensé—. Uh, ¿a qué te refieres? —Pregunte inocente.

—Bueno, lo conozco desde toda mi vida, y él es una persona muy difícil. Sabes, antes del accidente, él solía ir a todos lados, acompañado por mujeres y fumando y tomando sin control.

—Casi me ahogo—. ¿Qué? ¿El fuma y toma? «¿Y es un mujeriego?».

—Ya no. Bueno, no lo sé —Confeso ella—. Antes lo hacía, pero ahora… Uh no, no lo creo. El ha cambiado bastante. Aunque sigue siendo el mismo arrogante de siempre.

—Te entiendo —Le dije, brindándole una sonrisa—.

Camila abrió la boca para decir algo más, pero rápidamente fue interrumpida por los dos chicos, que iban bajando las escaleras. Niall, apoyado en Louis, por supuesto. La visión me recordó a los bailes de graduaciones, en los cuales los chicos esperan a las chicas a que salgan de sus cuartos y bajen de las escaleras para ponerles la flor en la mano. Solo que aquí era al revés, chicos por chicas y sin ninguna flor.

Louis tomo la mano de Camila y le beso lentamente. Yo me sonroje.

—Oh, vamos. No le den un espectáculo a ___, ¿está bien? Louis, puedo oír tus gemidos a kilómetros — Niall dijo con tono irritado. Camila lo golpeo en el hombro y Louis rodo los ojos—.

Me aclaré la garganta. —Bueno, se hace tarde, ¿no? Deberíamos de irnos ya —Dije para romper la tensión imaginaria que se acumulaba alrededor de mi. Los tres asintieron y en poco tiempo nos vimos apretujados los cuatro en el viejo auto descapotado de Louis. Me senté en el asiento trasero junto con Niall, con nuestras rodillas y hombros rozándose. Me sentía nerviosa.

—¿A dónde vamos, Louis? —Pregunto Niall mientras rascaba su cabeza y miraba hacia el cielo. Literalmente—.

—Ya verás —Dijo él, visiblemente animado y sin percatarse del silencio incomodo que creo con su comentario. Camila lo fulmino con la mirada y de pronto pareció reaccionar—. Oh, Niall, perdón yo…

—Ahórratelo —Contesto Niall con tono frio y molesto—.

Valla, y este parecía ser un día muy bueno.

Media hora después, Louis estaciono el coche en frente de un gran parque verde. Era uno de esos días en los que la feria ambulante andaba por aquí, así que decidimos aprovecharlo al máximo. Camila se llevo a Niall a comprar un par de entradas, mientras yo me quede con Louis a solas.

— Niall está muy molesto conmigo, ¿verdad? —Pregunto, con una especie de curiosidad y tristeza en su tono de voz. Le respondí—.

—Sinceramente, no lo sé. A penas lo he tratado tres días. Uno, si cuentas que desde hoy nos empezamos a llevar “bien” —Le dije, intentando suavizar las cosas. Rápidamente añadí— Además, no creo que este enojado contigo. Es decir, eres tú su mejor amigo, ¿no? —El asintió—. Desde que lo conocí se ha comportado así conmigo, así que no te preocupes.

—Oh claro, me di cuenta el día en que nos conocimos los tres —El dijo. Imágenes de su trasero mojado sobre mi cara cobraron vida. Oh Dios No—.

—Sí. Como olvidarlo —Levante una ceja hacía él y solo se carcajeo. Después dijo algo que no entendí—.

—Oye, qué te parece si yo me voy con Cam por ahí y tú te quedas con Niall, ¿eh? Pareja y pareja. Aprovechemos que Niall no quiere hablar conmigo —Me dio un ligero codazo y me sonroje—.

—Como quieras —Le dije, brindándole una sonrisa—.

—Bien, entonces, vayamos a buscarlos, ¿vale?

—Vale.

Capítulo 5

Parte II


Durante el día ocurrieron muchísimas cosas. Después de haber encontrado a Camila y Niall—que se encontraban comiendo manzanas de caramelo—, nos dividimos en dos grupos. Louis tomo a Camila de la mano y acordamos vernos debajo de la rueda de la fortuna a las ocho y media de la noche. Ellos dos se alejaron y yo me quede sola con Niall.

—Y bien —Le dije a él mientras rascaba mi brazo izquierdo y movía mi pie derecho contra el suelo—. ¿a dónde vamos primero?

—¿Y yo que sé? —Dijo Niall, irritado—. De hecho, ni siquiera sé qué rayos hago aquí. Todos ustedes tuvieron esa pésima idea de traerme a este lugar y ¿para qué? No me trae ningún chiste subirme a todos esos juegos si no los puedo ver —Mientras decía esto, ocultaba sus ojos con unas gafas negras y metía las palmas de las manos en los vaqueros—.

—No empieces, Niall —Le conteste mientras lo jalaba del brazo, con dirección hacía los juegos mecánicos—. El día de hoy te divertirás, quieras o no.

Caminamos sin rumbo durante un par de minutos. Debatía contra mi misma sobre a cuál juego o qué podríamos ir a hacer él y yo. No es que hubiera muchas opciones, pero tenía miedo de provocar el enojo de Niall. Otra vez.

—Mira, ¿qué te parece si probamos con la casa de los espantos primero? —El bufó y después sacudió la cabeza—. ¡Vamos! ¿O acaso tienes miedo? —Le di un ligero codazo en las costillas y el sonrió sarcástico—.

—Claro, me va a dar muchísimo miedo —Dijo él con sarcasmo mientras caminábamos por el pasto—. ¿Para qué querría meterme en ese juego, si no podré ver absolutamente nada? —Bien el tenía un punto. Pero yo también—.

—Porque, —Le decía mientras estaba a punto de tropezar con un niño pequeño—, yo tampoco podré ver nada. De hecho, nadie lo hará. ¿Casa de los espantos? Duh. Todos saben bien que esa atracción fue hecha para que las parejas, conformadas por hombres y mujeres entraran, que estas últimas se asustaran, cerraran sus ojos y se dejaran guiar por sus novios, que también avanzaban con los ojos cerrados. ¿Entiendes mi punto? Solo habrá gente besándose ahí adentro.

Niall sonrió y levanto las dos cejas. Después, yo caí en la cuenta de todo lo que había dicho y me sonroje.

—No me refería a que tu y yo entraríamos a manosearnos. Es decir, tampoco somos pareja, ¿sabes? No tenemos por qué hacerlo —Me sonroje aún más. Palabras sin coherencia salían de mi boca y Niall se reía por lo bajo. Deseé no haber dicho nada—. Olvídalo. Iremos, ¿sí o no?

—Llévame rápido —Dijo él mientras sostenía mi mano y lo guiaba hasta allá.

En efecto, yo no me equivocaba. Nos formamos detrás de pequeña fila de parejas que también entrarían en la casa de los espantos. Hombres y mujeres manoseándose o dándose besos de muerte en mis narices. Supuse que yo y Niall, probablemente estábamos dando la misma imagen de pareja pervertida que solo entraría a la casa para hacer otras cosas que no sean prestar atención. Me comenzó a dar calor por la vaga idea y me solté de su mano.

La fila comenzó a avanzar poco a poco, hasta que por fin los dos estuvimos dentro. No era más que una especie de casa antigua por dentro—obviamente montada por los trabajadores de la feria—. El salón principal era pequeño, pero estaba bien amueblado, aunque los muebles parecían deteriorados. Había una serie de puertas alrededor del salón y unas escaleras cortas que daban al segundo piso de la casa, donde ya no se veía más luz. Las parejas—Solo entraban diez personas por turno—, se dispersaron por todo el lugar. La mayoría se dirigió hacia la parte de arriba, con un par de risitas. Me imagine a que iban.

Pronto, Niall y yo fuimos los únicos en quedar en el salón.

—¿Y bien? ¿Dónde está el alboroto? —Pregunto él, impaciente. Yo sonreí y me acerque a él—.

—Este lugar realmente no da miedo. Son solo puertas y escaleras, y apenas y se puede ver algo —Me sobresalte por un grito en la parte superior de la casa y me aferré al brazo de Niall —.

—Qué bueno que no te de miedo —Sonrió divertido por mi reacción, pero aún así no me aparte de él—. Bien, ¿qué esperas? Vamos, continua recorriendo la casa.

Entramos a uno de los cuartos donde otra pareja también se encontraba. En este no podía ver absolutamente nada, y según decía la otra pareja, este cuarto solo era para distinguir cosas con el tacto. Tome de la mano a Niall y nos acercamos a un rincón. Me sentí mareada por su cercanía, pero no lo aparte. En vez de eso, comenzamos a tocar los objetos en la habitación.

Unos brazos me envolvieron por detrás y lance un grito, horrorizada.

—¡Cálmate! Solo soy yo —Dijo Niall mientras lanzaba una carcajada. Solté varias palabrotas y después caminamos hacía otro cuarto—.

En este si había luz, para mi desgracia. Era como una especie de cuarto de recién nacido. Habían dos cunas de madera clara y empapelado azul con decoraciones de caballitos de madera, pegado sobre la pared. También, entre las dos cunas había una gran mecedora, y sentada en ella había un gran payaso recostado. Sabía lo que pasaría, así que mejor decidí salir antes de que fuera demasiado tarde.

Devuelta en el salón, Niall hablo.

—Que gallina eres. ¿Podrías mantenerte en un lugar aunque sea unos cinco segundos? Te pagaré diez dólares si lo logras hacer.

—Cállate —Le dije molesta—. No tengo miedo, es solo que ya me aburrí. Deberíamos de salir.

—Estamos saliendo —Dijo con esa mueca torcida sobre sus labios, a la cual ya me había acostumbrado—.

Me sonroje. —No seas tonto. Tu sabes bien a que me refiero. Deberíamos salir de aquí.

—No —Dijo el firmemente—. Un cuarto más, ¿sí?

Gruñí. —Bueno. Como quieras.

Hicimos el recorrido hasta el cuarto más alejado en el salón, a un lado de las pequeñas escaleras. La puerta no tenía ningún símbolo por fuera, así que no tenía ni la menor idea de que encontraríamos allí dentro. Camine por detrás de Niall, mientras el entraba y me colocaba a un lado de él.

Capítulo 5

Parte III

En la habitación—que era mucho más pequeña que la anterior—, solo había un cristal transparente, que llegaba desde el suelo hasta el techo. Daba la ilusión de que era una pecera gigante, bueno, de hecho, eso es lo que era. Estaba rellena por agua un poco turbia, arena en el fondo y un par de algas y otro tipo de fauna marina, que seguro se podía conseguir en cualquier tienda de mascotas gigantes. Realmente, no daba nada de miedo, aunque eso sí, para ser una feria ambulante, era mucho mejor que cualquier circo o parque de atracciones que hubiera visitado.

—¿Qué hay en este cuarto? —Pregunto Niall calmado. Le describí cada rincón del lugar y el solo asintió—. Bien, me ha tocado entrar a un cuarto parecido en una casa de espantos, hace como tres años. Y vaya que realmente me espante —Dijo sonriente. Lo estudie—.

—¿A qué te refieres? —Le dije curiosa—. Y por favor, ¿podrías quitar esa sonrisa de maniático? Realmente me asusta más que cualquier otra cosa que haya visto.

—Solo espera —Dijo él. De pronto, los vidrios de la pecera gigante comenzaron a crujir y vi como una mujer, con colmillos y piel membranosa se acercaba hacía el cristal por dentro. Comencé a gritar cada vez más fuerte y cerré los ojos. Niall me abrazo, pero aún así, el se seguía riendo. Las luces se apagaron de golpe y volví a gritar—.

—Bien, tu ganas, ¡vámonos! —Le dije, mientras enterraba más la cabeza contra su pecho—.

—Oh, pero, ¿por qué? Si la mejor parte viene ahora.

—¿Qué quieres…?

Las luces se prendieron de golpe y a mi lado vi a aquella mujer pescado parada frente a mí. Grite como nunca y tome a Niall de la mano, solo para después arrastrarlo por todo el salón mientras corría hacía una salida.

Mis ojos escocían por las lágrimas. Ya afuera, el sol se había ocultado solo un poco. Ahora estábamos en una parte rodeada con árboles gigantes. Empuje a Niall hacía un lado y me puse de cuclillas, cerrando mis ojos y juntando mi cabeza con mis rodillas.

—No pensé que serías tan chillona —Dijo Niall con un tono divertido. Lo fulmine con la mirada y después me incorpore. Luego le golpeé el hombro—.

—Aquello fue lo más horrible de toda mi vida —Confesé. Niall soltó una carcajada—. ¡No te rías! ¡No es gracioso!

El solo comenzó a reír más, y no pude evitarlo, así que comencé a reír con él. Se sentía tan bien, ya que en esos momentos podía ser quien yo misma era. Los dos caímos al suelo, doblándonos de la risa. Lo mire y me detuve. El también lo hizo.

Y por primera vez, lo vi sonreír de verdad. Sin sarcasmos, ni burlas. Era realmente su sonrisa. Y era la más hermosa que jamás había visto. Podría mirarlo para siempre.

Mi corazón comenzó a latir desenfrenadamente, y solo por un momento, tuve miedo de que el también pudiera oírlo. Sentí las palmas sudorosas y la respiración entrecortada. El cruzo los brazos por detrás de su cabeza y giro su cabeza hacia arriba. Imite su gesto y así nos quedamos por unos minutos.

Momentos después, el hablo.

—Sabes, tenía mucho tiempo sin sentirme así —Confeso—. Habían pasado varias semanas que no me reía así, y uh, todo eso —Añadió rápidamente, nervioso—. Gracias.

«¿Acaso el me había dado las gracias?».

—Uh, bueno. De nada, supongo —Le dije, aunque después me sentí totalmente estúpida con la contestación—. Cuando quieras, Niall.

Capítulo 6

Parte I


Sinceramente, yo no quería que este día acabará nunca.

Después de que Niall y yo nos estuviéramos ensuciando en la hierba durante una hora o más—Yo me quede dormida—, lo lleve de la mano hacía el puesto de comida más cercano que encontramos. El compro un algodón de azúcar gigante y yo solo una soda de naranja. Cuando acabamos, le sugerí que podríamos ir hacía el trampolín, pero él se negó y comenzó a dar bostezos rápidamente. No eran ni las ocho de la noche cuando ya estábamos debajo de la rueda de la fortuna esperando a Louis y a Camila.

El camino regreso a casa fue más lento de lo esperado. Ninguno de los cuatro decía nada, solo escuchábamos con atención la radio. Louis dejo a Camila en su casa y después los tres nos dirigimos hacía el hogar de Niall. Al llegar me di cuenta que la señora Horan aún no estaba ahí.

Nos bajamos sin prisa del automóvil. Niall y yo apoyamos nuestras espaldas contra las puertas del auto, el cruzando sus brazos por delante de su pecho y yo cerrando con fuerza mis ojos. Louis, en frente de nosotros dos, fue el primero en hablar.

—¿Y qué tal? ¿Se divirtieron? —Pregunto él mientras bostezaba y sacudía la tierra de sus ligeros Vans blancos—.

Yo solo asentí con la cabeza. Niall hablo.

—No realmente. Podría habérmela pasado mejor acostado en mi cama todo el día —Dijo él y Louis bufo. Abrí mis ojos para mirarlos mejor—.

—Hermano, no seas amargado —Louis sonrió y le dio una palmada amistosa en el hombro a Niall—.

—Ya lo sé Niall, ¿por qué no simplemente admites que te divertiste tanto como nosotros? —Añadí. Niall giro su cabeza en dirección a la mía y abrió bien sus ojos. «Sus hermosos ojos que no pueden verme» Recordé—.

—¿Cómo ustedes? —Pregunto divertido y después lanzo una carcajada. Louis lo miro y sacudió su cabeza—. Los únicos divertidos ahí fueron este—señalo a Louis —, y Cam, en cambio tu anduviste gritando como gallina por todos lados. ¿O tengo que recordarlo?

—Vale, tu ganas —Le respondí, vencida. El sonrió burlescamente mientras dirigía su vista hacía otro lado y se alejaba del coche, caminando hacía su casa. Louis lo acompaño, por miedo a que Niall se tropezara, pero este se negó diciendo que conocía perfectamente el camino para llegar hasta su cuarto. Se despidió de él y cerró la puerta detrás de sí—.

—¡Hey Louis ! —Le grite desde la banqueta. El hizo un gesto con su cabeza como de “¿qué sucede?”. Le respondí—. ¡Tengo que irme! ¡Ya es tarde! —Me dirigí hacía mi coche y me subí en él. Baje la ventana del copiloto—. ¡Nos vemos el lunes! Creo. ¡Adiós!

Encendí el carro y la calefacción después de haberle subido a las ventanas. Hacía un poco de frío, pero ya que no llevaba una ropa muy abrigadora, querría evitar a toda costa una gripa o alguna enfermedad en la garganta. Conduje hasta mi casa.

Al llegar, ninguna luz estaba encendida. Me pareció tan raro, ya que mis padres deberían de haber estado en la casa desde hace un par de horas. Me estacione en la cochera, me baje del carro y después abrí silenciosamente la puerta de la entrada.

Nada. Todo estaba oscuro y bañado en silencio.

Camine escaleras arriba, hacía el cuarto de mis padres. No pensé en tocar, ya que probablemente no estarían. Pero abrí la puerta y vi un bulto tendido en la cama. Me asuste tanto que lance un gritito y encendí las luces rápidamente. Mamá se levanto prácticamente volando y después me miro, confundida. Yo le devolví la misma mirada.

—¿Mamá? ¿Qué hacías dormida a las nueve de la noche? —Pregunte levantando mis cejas hacía ella. Ella paso las manos por su cabello despeinado y me volvió a mirar—.

—¿Enserio son las nueve de la noche? Podría haber jurado que era más tarde —Su cabeza giro hacía el reloj a un lado de su cama—. Qué extraño.

—Uh. ¿Y papá? —Le pregunte, cambiando de tema. Ella frunció el ceño—.

—Es algo complicado —la mire confundida—. Técnicamente no podía decirte nada hasta mañana en la mañana, pero ya que ando demasiado cansada como para contestar las preguntas que de seguro me harás, te lo diré; —Guardo silencio un momento y después me miro, incomoda. Suspiro—. ___, ¿a quién crees que iremos a visitar el día de mañana? —Pregunto sin ánimos. Levante y baje mis hombros—. Oh, pues bueno. No vayas a enojarte, ¿de acuerdo? —Asentí—. Iremos a visitar a la abuela. ¡Sorpresa!

Enserio, ¿esto me está pasando a mí?....
Capítulo 6

Parte II


Y pensé que las cosas no podrían ir peor.

—¿Esto es enserio? —Le dije muy enojada a Caroline mientras hablábamos por teléfono— ¡Ahora que Niall me trata bien, tenemos que ir a visitar a la abuela! ¡Esto tiene que ser una broma!

—Oh, vamos __. Tu abuela no es tan mala —Ella dijo, un poco nerviosa. Cuando algo me ponía furiosa, era mejor estar de mi lado—. Piensa en esto como algo positivo. Imagina todas las cosas que ella te dará.

—¿Estás loca verdad? No, olvídalo. Yo estoy loca. ¡Estoy demente por pensar que me apoyarías! —Le dije, ahora más furiosa—. ¡Esto es serio Caroline! ¡Mi papá ha tenido que huir de la casa para no tener que ir con nosotras! Dime, ¿Tu papá ha hecho eso alguna vez? —Esperé a que ella dijera algo. No hablo—. ¡Lo ves! ¡Me voy directo al infierno!

—Relájate un poco. Solo porque tu abuela sea tan… tan extraña, no significa que no sienta afecto por ti.

—En eso tienes razón —Le dije impaciente. No llegábamos a nada—. Pero de ahí en fuera, ella odia a todo mundo. Incluso a mi mamá.

—Ella no odia…

—¡___! ¡Es hora de irnos! —Grito mi madre desde el piso inferior, interrumpiendo a Caroline. Me despedí de ella y baje a regañadientes. Mamá caminaba en círculos alrededor de la sala con su vestido rojo, notablemente nerviosa. Me dio un vistazo rápido y sonrió un poco.

—Te ves encantadora. Tu abuela estará muy orgullosa al verte.

—Realmente no quiero hablar de esto, mamá —Le dije, poniendo una cara extraña. Ella frunció los labios—. Quiero aprovechar los últimos momentos de paz que tenemos, antes de que empiece el caos.

—Exageras —Dijo ella mientras abría la puerta principal y me dejaba pasar por enfrente de ella. Camine con paso rápido hacia mi coche y me adentre en el. Mamá hizo lo mismo—.

—¿Exagero? Vamos, tu sabes que es verdad.

—Mira ___… Sé que esto es difícil para ti, ¡también lo es para mí! —Dijo ella mientras lanzaba una corta risotada nerviosa y miraba su reflejo en el espejo del carro—. Solo quiero que sepas que, aunque tu abuela sienta un gran desprecio por tu padre y por la gente… bueno, la gente con nuestra situación, ella nunca dejara de querernos. ¿Está bien? —Asentí, aunque sabía que aquello no era cierto—. Ahora solo conduce y mantén la calma.

Conduje con prisa hacía Hollywood Hills. Realmente me sentía fuera de lugar—Y se que mamá también—, en el destartalado automóvil mientras paseábamos por las calles. No tarde mucho tiempo hasta llegar a nuestro destino final.

He aquí mi problema. Probablemente se preguntaran “¿Oh, por qué sientes tanto temor a tu abuela?” O también, “¿por qué no la quieres ver?” Y bueno, es que realmente, la abuela es un dolor de trasero. Y no hablo en sentido figurado.

Mamá tenía apenas catorce años cuando el abuelo falleció de un infarto al corazón. Ella, junto con su hermana, la tía Helena y mi abuela, se mudaron desde Inglaterra hacía California, donde lograron rehacer su vida. Aunque no todo fue color de rosa. Con herencia del abuelo las cosas se tornaron un poco turbias y la abuela se volvió, eh, ¿cómo decirlo? Ambiciosa. Exactamente. Del tipo “no te metas con mi dinero ni mi familia”. Así que cuando mamá se enamoro de un pobre diablo—mejor conocido como papá. Sin ofensas, ¿eh? Mi padre es el mejor—, la abuela se volvió demente e intento absolutamente todo para arruinar la relación entre ellos dos. Fue entonces cuando entre yo. Con mi nacimiento, la abuela decidió volver a Inglaterra y no hablarle a mamá… Hasta hace un par de años, cuando decidió conocerme.

Incluso compro una casa aquí, en California, para estar más cerca de nosotras. Sin embargo, aún conserva su gran ego arrogante y extraño.

No es broma cuando digo que la abuela realmente odia a todo el mundo.

Pero entonces la abuela se enfermo hace un par de semanas, y eh, aquí nos tienen.

La casa era inmensa, tal vez del mismo tamaño que el del hogar de la señora Horan. Era de un precioso color marfil, y estaba adornada con esculturas elaboradas con arbustos, pasto y enredaderas. Al entrar, la señora Roberts—El ama de llaves— nos saludo cordialmente.

—Muy buenos días tengan ustedes, señoritas —Respondimos el saludo y continuamos con nuestro camino. Nos dirigimos hacía el vestíbulo principal. Sacudí mi falda roja por instinto y me alise el cabello, una y dos veces—.

La abuela entro caminando, dando pasos realmente lentos. Llevaba uno de sus típicos vestidos de diseñador en color lavanda, con su cabello rojizo anudado en un moño alto y sus estrafalarios collares de perlas. Cuando nos vio a las dos sonrió y nos saludo.

—¡Querida! ¡Es un placer que estén aquí! —Dijo entusiasmada. Aunque realmente no podría decir si estaba fingiendo o algo parecido. Le ofrecí una sonrisa forzada y la abrace. Mamá hizo lo mismo—. Les he traído un par de cosas desde Inglaterra. ___, ¿por qué no las traes? Se encuentran en armario.

—Mamá esto no es necesario… —Dijo mi madre mientras me lanzaba una mirada como diciendo “sálvame”. Levante los hombros levemente y me dirigí escaleras arriba—.

Algún día, esto se iba a terminar.

Capítulo 6

Parte III


El día no paso más rápido de lo que esperaba. Después de haber abierto los miles de regalos que la abuela me había comprado—Totalmente innecesarios. Es decir ¿para qué querría yo zapatillas fosforescentes y abrigos de piel viviendo en California?—, me reuní junto con la tía Helena, el pequeño Charlie y los vecinos—los señores Malik y su hijo mayor Zayn— en el comedor. Se había preparado un gran bufet, que termino más bien en desastre. El pequeño Charlie hizo un pequeño berrinche y le ocasiono una crisis nerviosa a la abuela. Bien.

Al final de la noche, todos se habían marchado ya, excepto mamá y Zayn, que se quedo haciéndome compañía en el patio trasero.

Lo conocía prácticamente desde que cumplí los trece años, que fue la edad en la que mi abuela compro esta casa y se hizo amiga de los señores Malik. Zayn tenía un par de años más que yo y era muy bien parecido—cabello negro, de complexión musculosa y unos hermosos ojos Miel que enloquecían a cualquier chica a veinte kilómetros a la redonda—. Desde el primer día en el que lo vi, caí rendidamente a sus pies. Aunque últimamente, estaba empezando a dudar si mi enamoramiento por el estaba formando parte del presente.

—Así que, —Dijo él, intentando romper el incomodo silencio que se había formado entre nosotros dos. Estábamos sentados al pie de la piscina, con el agua llegando hasta nuestras rodillas— ¿Qué ha sido de ti? Tenía casi un año sin verte.

—Lo mismo digo —Le dije, riendo un poco. El también lo hizo—. Ya sabes, no hay muchas novedades en mi vida. Muero por entrar a la universidad y convertirme en una persona de éxito. Lo normal.

—Te entiendo. Las cosas son muy diferentes en la universidad —Dijo mientras miraba hacía la luna lleva y después fruncía el ceño. Suspiro y me miro—. ¿No te gustaría entrar a Yale conmigo? Mira, sé que no nos conocemos muy bien pero tú siempre me has llamado la atención y…

—Wow. Espera, ¿qué? —«¡¿Qué?!»

—Vamos ___—Tomo mis manos suavemente y se acerco un poco más a mi—. No me digas que nunca lo has notado. Siempre has sido tan diferente a las demás. A ti te gustaría ser alguien en la vida. No como todas, a las que solo les gustaría desperdiciar su fortuna en maquillaje y cosas estúpidas sin sentido alguno. Tu eres especial para mí. Me gustaría que fueras mía…

Y entonces él me beso. Zayn realmente me beso.

Toda mi adolescencia la había pasado soñando con ese maldito beso. Siempre imagine que sería como ver estrellas fugaces o fuegos artificiales. O algo incluso más grande.

Pero simplemente no hubo nada.

Hasta que me di cuenta que realmente no lo veía a él, si no a Niall.

Entonces, mi corazón reacciono y comenzó a latir desenfrenadamente. Sentí una onda de calor recorrerme el cuerpo y mis ojos se cerraron lentamente. Disfrute el beso, fundiéndome con él, con sus labios…

Niall era mío. Mío.

—___—Tomo mi cabeza entre sus manos y me dio un pequeño beso en la nariz. Me estremecí—. Te quiero…

—También te quiero, Nia…

Niall. El no era Niall.

Ese fue el primer día en el que realmente comencé a tener miedo por mis sentimientos hacía Niall.

Capítulo 7

Parte I


Dos días después, me presente temprano en casa de la señora Horan con un terrible dolor de cabeza. Me había pasado el fin de semana como zombi, sin despegarme de la cama, salvo para ir al baño y comer. Toda yo era un caos de confusión.

Aún me sentía mal por Zayn. Después de aquel apasionado beso en el que mi mente y cuerpo creyeron besar a Niall, lo deje al pie de la alberca, solo. Ni siquiera le dije adiós. Y es que realmente ni siquiera podía pensar coherentemente.

Bien, yo sabía que sentía una ligera atracción por Niall. Ya sabes, del tipo en el que ves a un chico guapo y te llama la atención. Solo eso. Aunque después de lo ocurrido, ya no estaba tan segura.

La casa estaba sumergida en un silencio total. Como lo había predicho, Maura—De ahora en adelante le diría así—, se encontraba fuera de casa. Tal vez de camino al trabajo o algo por el estilo. Lo que me dejaba completamente sola con Niall.

Abrí con sumo cuidado la puerta principal, evitando a toda costa hacer el más pequeño ruido. No quería que el supiera que yo estaba aquí tan temprano. Corrí y subí rápidamente las escaleras, con dirección a su cuarto. Sabía que lo que estaba a punto de hacer me llevaría al próximo nivel de acoso y me daría el titulo de depravada, y también sabía que si el llegaba a enterarse de lo que estaba a punto de hacer, sería echada a patadas de la casa. Pero no me importaba. Quería saber si mis sentimientos por Niall eran reales.

Con el corazón en la boca y las piernas flojas, abrí lentamente la puerta del cuarto. Como lo predije, el se encontraba dormido. Aún parada debajo del marco de la puerta, me quede contemplándolo y de pronto sentí una especie de hormigueo recorriendo mi cuerpo. Ahí mirándolo, tendido sobre la cama, mi cabeza se lleno de deseos indecorosos. El era tan perfecto. Llevaba el torso desnudo, solo vistiendo unos pantaloncillos negros. Su cabello despeinado lo hacía parecer más pequeño y revoltoso de lo que realmente era. Y su cara, demonios, esa cara, con sus ojos cerrados y la boca ligeramente abierta le daban ese aspecto de ser angelical y tierno que nunca llegaría a ser. Aún así, lo quería para mí.

Camine hacía un rincón de su cama, y me arrodille para tener una mejor visión de él. Me acerque, al grado de tener nuestras caras frente a frente, respiración con respiración, boca con boca. No podía soportar un segundo más y con muchísima delicadeza, tome su rostro con mis manos, y lo atraje hacía mi.

Y aquello fue la mejor experiencia de toda mi vida….

El beso empezó suavemente, y como parte de mi plan, realmente no esperaba que Niall me siguiera el juego. Pero él lo hizo. Me beso de verdad. Sus labios eran tan cálidos y dulces, como un algodón de azúcar en un día soleado, solo que mil veces mejor. Y nunca me empalagaría. Sentí como si mi mente se derritiera y todo pensamiento se disolviera en el acto. Ahora solo actuaba por instinto. Lo que mi cuerpo quería.

Me importo un demonio si él se encontraba durmiendo. Me subí encima de él, sin despegarme de sus labios. Lo comencé a besar más desesperadamente, como si mi vida dependiera de ello. Con mis manos recorrí su pecho y sus brazos. Su cabello y todo su cuello.

Aquello era el paraíso.

Pero no duraría para siempre, ¿verdad?

Me despegue rápidamente de Niall, con la respiración entrecortada. Aquel beso había sido el más, uh, bueno, realmente no tengo palabras para describirlo. Aquello fue más que genial. Aunque técnicamente, fue como una especie de violación. Bueno, de hecho no. El también me había besado, ¿eh?

Arregle mi cabello, pasando mis manos sobre este y me mordí el labio inferior, recordando el momento de hace algunos segundos. Me aleje, con cuidado y salí del cuarto, cerrando la puerta tras de mí. Hice mi camino hacia la cocina, bajando alegremente las grandes escaleras de dos en dos mientras tarareaba como estúpida una canción inventada por mí.

Ya en la cocina, comencé a hacerle desayuno a Niall. Al menos se merecía algo, digo, después de aquello podría incluso pagarle todo mi dinero del banco. Una y otra vez. Incluso podría vender la casa…

—¿__?

Me asuste tanto que avente el sartén hacía un lado, y el par de huevos que estaba cocinando quedaron estrellados sobre el piso de mármol. Niall se encontraba a un par de metros de distancia, con una expresión de confusión en su rostro. O espera, tal vez… ¿miedo?

Le mire nerviosa.

—Buenos días Niall. Te he cocinado algo pero… —Mire hacía el piso, donde se encontraba su desayuno—, creo que se ha echado a perder. Lo siento

El asintió y paso una mano por su cabello. Aún andaba sin camiseta y tenía los labios hinchados. Y, oh… Espera, eso que tiene en el cuello, ¿es una marca? Oh. Si lo es. Rayos.

—Uh… ¿__? —Pregunto Niall mientras giraba su cuerpo en mi dirección, aún sin acercarse. Su voz tenía una especie de curiosidad grabada en ella. Ojalá no haya estado despierto—. ¿Desde hace cuanto que llegaste?

—Yo… Uh. —mi*erda—. Yo… Acabo de llegar. Solo unos minutos antes de que entraras a la cocina… —Mentí—. ¿Por qué?

—No lo creerás pero, tuve el sueño más extraño de toda mi vida —Dijo él mientras se sentaba en una silla de madera y colocaba sus codos sobre la barra—.

—¿Enserio? —Pregunte inocentemente. El asintió—. Y uh… mmm. ¿Te gusto? —Pregunte—.

—Absolutamente.

Capítulo 7

Parte II


Pasaron un par de horas desde aquello. Como buena niñera, después de hacerle el desayuno a Niall, literalmente lo lleve hacía al baño y lo desvestí. Y digo literalmente porque me quede mirándolo mientras se quitaba la ropa, claro, hasta que se percato de algo raro y mejor decidió cerrar la puerta. Que mala suerte.

Después, ya no hubo ninguna actividad interesante en todo el día. Solíamos hacer lo mismo y estar en el mismo lugar, ya saben, cada vez que yo iba hacía el salón de entretenimiento, el estaba ahí, o cuando el salía hacía el patio trasero, yo ya me encontraba fuera. Extrañamente, nuestras mentes parecían pensar como igual. Es una señal. Ya mi me encantaba interpretarlas a mi propia manera.

Sin embargo, no todo era color de rosa. Mientras Niall aprovechaba para echarse miles de clavados en la alberca—aunque yo ignoro cómo, ya que él no podía ver nada—, yo solo me quede sentada en la orilla de esta, con los pies dentro de la piscina, los codos apoyados sobre el regazo y la cabeza descansando sobre las palmas de las manos. El escenario me llevaba hacía un par de días atrás, cuando Zayn, mi amor platónico de toda la adolescencia, me había besado. El recuerdo ni siquiera me dejaba vislumbrar a Niall húmedo y semi-desnudo. El sueño de toda chica. ¿O acaso no?

Hablemos de los pros y los contras. A Zayn lo conozco desde hace mucho años. El siempre me ha ayudado, apoyado y cuidado. Pero sentía que lo hacía porque me veía como una hermana pequeña para él. Es decir, ¿Cuántas veces, un tipo increíblemente guapo, rico y con deslumbrantes chicas tras de él, se llegaría a fijar en algo como yo? Bueno, realmente no es como si yo me considerara fea, en lo absoluto. Solo que, todo lo que yo no tenía, a ellas les sobraba. Además, todas sus ex-novias—bien, no todas, pero si la mayoría—, han llevado impresionantes cabelleras rubias durante prácticamente toda su vida, y tacones que deberían ser etiquetados en la categoría de zancos, a diferencia de mi, con mi cabello oscuro y con camisetas y vaqueros rasgados, dándome el aspecto de mujer indie que ya nadie usaba. Mi segundo nombre debería ser “sencillez”. O más bien violadora o acosadora. Pero esa es otra cosa.

Ahora que sabía sobre los sentimientos de Zayn, me sentía demasiado confundida. Repito, el siempre me había atraído, así que, cuando me beso, pensé que por fin había cumplido con el sueño de la humanidad, de ser feliz con alguien que también me quisiera, y que en cualquier momento aparecería un hada madrina junto con una calabaza en vez de carruaje. Pero no ocurrió nada, de hecho, solo parecí disfrutar el beso a causa de Niall.

Oh Niall.

Ni siquiera conocía su último nombre y prácticamente estaba cacheteando las banquetas por él. ¿Desde hace cuanto que lo conocía? ¿Uh? Oh claro, ya recordé, menos de una semana. Bien. ¿Puedes enamorarte de alguien en menos de una semana? Yo creo que si… Es decir, ¡no! Por supuesto que no. Yo no estaba enamorada de él. Nunca. Los arrogantes y presumidos no iban conmigo. Con aquel beso que le robe en la mañana me sentí a un paso del delirio. Y es que, dentro de mi habían ocurrido cosas inexplicables. No soy de esas que creen en él “y vivieron felices por siempre”, pero ahora comenzaba a dudar…

Mi atracción por él iba más allá de un berrinche, eso estaba claro, pero tampoco quería tener nada que ver con él. Demonios, ¿por qué no puede ser más fácil? Ya, ya. Ya lo sé, probablemente crean que soy un tipo de zorra que se acuesta con todo mundo. Pero no, como les había dicho en un principio, soy virgen y a mucha honra. Aunque en eso de los besos, tenía demasiada experiencia, lamentablemente. Es por eso que ahora me siento entre la espada y la pared con Niall y Zayn; Este último ha sido todo lo que yo siempre había querido, y ha estado conmigo desde que nos hicimos amigos. Amigos de verdad. Y con Niall...bueno, ya saben. Es solo que ese beso fue algo difícil de, eh, manejar. Nunca me había sentido así. Enserio.

En cualquier momento colapsaría en una crisis nerviosa por culpa de estos dos. Que difícil era todo esto. ¿Por qué no simplemente las cosas tuvieron que quedarse como estaban? Todo hubiera sido tan fácil si…

—¡___! —Grito Niall interrumpiéndome de mis pensamientos, mientras me aventaba agua desde la alberca, apenas mojándome un poco, ya que la tiraba hacía otro ángulo. Me exalte—.

—¿Qué sucede? —Le pregunte mientras miraba como se sumergía dentro de la piscina y volvía a emerger, una y otra vez. Se detuvo y me sonrió—.

—Nada. Es solo que llevo hablándote desde hace horas y parece que estas perdida en tu propio mundo. ¿En qué tanto piensas? —Nado hacía mi dirección y se apoyo con sus antebrazos en el borde de la piscina, a un lado de mis piernas. Le mire—.

—Estoy pensando en el porqué de pronto te has vuelto tan educado conmigo —Le dije mientras reprimía una sonrisa y el ensanchaba más la suya. Me tiro agua—. ¡Oye! —Le grite entre risas, aventándole agua en respuesta—.

—¿Lo ves? Yo no soy educado contigo —Respondió divertido—. No, ya hablando enserio. No tengo idea —Giro su cabeza en mi dirección y sonrió aún más. Su mirada quemaba en mi cara y podía jurar que mi rostro tenía el color de un tomate—. Supongo que amanecí de un buen humor.

Sonreí exageradamente. Me sentí contenta y también con ganas de carcajearme.

«Si supieras»

—Eso es bueno —Le dije mientras alejaba mis piernas de la alberca y las subía, abrazándolas con mis brazos. Descanse mi cabeza entre las rodillas y dirigí la mirada hacia otro lado—. Oye, ¿puedo hacerte una pregunta?

El pareció desconcertado, pero después asintió.

—¿Crees que exista el amor a primera vista? —Le pregunte, sonrojada. Gracias al cielo el no podía notarlo—.

—¿Amor a primera vista? —El pregunto, sonriendo divertido, sin embargo, parecía una sonrisa sincera—.

—Ya sabes… Como en las películas. ¿Crees?

—Realmente, no lo sé —Respondió calmado. Yo asentí para mis adentros—. Aún no lo sé.
Capítulo 7

Parte III


Espere a que él dijera algo más. Algo como “Si, yo creo. De hecho, en estos momentos estoy viendo a la mujer de la que estoy enamorado. ¿Tú crees?”. Sin embargo, no lo dijo… Y nunca lo diría. Tampoco podría enamorarse de alguien con solo una simple vista. ¿Y por qué? Porque él no podía ver.

¿El marcador? Niall 1, __ -20.

Como siempre, yo tan inteligente.

—Oh perdón. Lo siento, yo no me refería a…

—Está bien —Respondió interrumpiéndome, aún divertido. Tenía tan buen humor que ni siquiera se molesto. Ni un poquito—. No importa, enserio. Estoy acostumbrado a ese tipo de comentarios. Sobre todo los tuyos.

¿Enserio? ¿Quién era esta persona y qué le había hecho a Niall? Su versión amigable y sonriente sin duda me atraía más.

Estaba mintiendo. Me atraía más la versión húmeda y despeinada de él.

Hormonas.

—Cambiemos de tema —Dijo mientras se zambullía y después salía a la superficie para tomar una bocanada de aire—. ¿Quieres hacer algo hoy? —Pregunto con esa expresión de calma en su pálido rostro. ¿Me estaba invitando a salir? ¿A mí? Sin duda esto era un sueño—.

—Me encantaría —Respondí emocionada por la idea de pasar toda la tarde juntos. Mi corazón se hinchaba de felicidad—. ¿Iremos solos?

—Uh… No exactamente —Respondió un poco nervioso. Lo mire—. Es en casa de Louis. Digamos que hará una especie de… reunión o algo parecido —Dijo lanzando miradas cortas hacía el cielo azul. Frunció el ceño—. Habrá muchísima gente del instituto y no quiero ir solo. Así que, ¿qué mejor que llevar a tu niñera como acompañante?

Me reí por la idea de estar tras de él durante toda la fiesta, cuidándolo de no tropezarse o de no relacionarse con estúpidas rubias y sus zancos de mil metros. Ser niñera tenía sus ventajas.

—Bien. Entonces me vestiré decente —Le dije mientras me levantaba del suelo empapado y sacudía mis pies del agua—. Iré adentro, ¿está bien? Grita si me necesitas.

Comencé a caminar dentro de la casa, Niall me grito.

—¡___! ¡Espera! —Me gire hacía él y le respondí con un “¿qué pasa?”. El me contesto gritando—. ¿Podrías ayudarme a salir de la alberca? ¡Alguien olvido poner las escaleras y estoy atrapado aquí!

—¡Vale! ¡Ya voy! —Le grite mientras corría a su lado. Me arrodille a escasos centímetros de donde se encontraba y le tendí una mano. El la sujeto—.

—Estas muy pesado —Le dije. El levanto una ceja—. A la cuenta de tres. ¿Bien? —Asintió—. Uno, dos, t….

Maldita la fuerza de gravedad que me arrastro hacía dentro de la piscina. Impacte duro contra el agua y me hundí en segundos. Estaba realmente profunda. Después recordé que yo no sabía nadar, solo flotar. Pero mi cuerpo, aún en shock, no podía hacer nada más que patalear y pelear por aire.

Abrí los ojos, aunque el cloro de la alberca me irritaba y me daba más dolor de cabeza. Un metro me separaba de la superficie. Trague agua y sentí como si mi cabeza comenzara a incendiarse. Seguí pataleando y moviendo los brazos, inútilmente. Entonces, para mi fortuna, unos brazos me jalaron y me llevaron hacía arriba.

Niall me apretó contra su pecho y después comenzó a maldecir. No podía tenderme sobre el piso, ya que ni siquiera él podía salir de la alberca. Me llevo hacía un rincón y puso mis brazos en cada extremo de la esquina. Yo seguía pataleando.

—Cálmate. Respira profundo —Dijo él con un tono de voz que demostraba preocupación y nerviosismo— Vamos, no tragaste tanta agua. Respira.

Yo sabía que no había tragado tanta agua, ¿ok? Es solo que la cercanía de su cuerpo contra el mío me hacía hiperventilar. Nuestras piernas estaban entrelazadas por debajo del agua y su aliento frío chocaba contra mis mejillas sonrojadas. Quería besarlo ahí mismo. Entonces recordé que había estado a punto de ahogarme y el simplemente me había rescatado.

Sin pensarlo dos veces, me lance sobre él y lo envolví en un fuerte abrazo de oso acuático. El se quedo paralizado por unos segundos y después me devolvió el gesto, colocando sus manos sobre mi espalda y apoyando la cabeza sobre mi hombro.

—Muchísimas gracias. Me has salvado la vida —Dije finalmente después de dos minutos—.

—De nada, ___—Dijo el sonriéndome. Mire directo hacía sus labios y reprimí el agresivo impulso de comérselos a mordidas. Me mordí el labio inferior—. Para eso estamos los amigos, ¿o no?

Después, dejándome aferrada de la esquina, se hundió dentro del agua, llevándose mi corazón junto con él.



Capítulo 8

Parte I


Tres horas más tarde, me encontraba sentada sobre la mullida cama fosforescente de Caroline. Había decidido que, como la mitad de mi guardarropa provenía de todas las tiendas de segunda mano de la ciudad y la otra mitad provenía de mi madre, no tendría absolutamente nada apropiado para vestir en la fiesta a la cual iría con Niall. Como mi ego era tan grandísimo, no quería verme fuera de lugar. Quería sentirme parte de los demás y no provocar las burlas de todos, como era de costumbre. Pero más que nada quería verme bonita para Niall. Aunque él no me pudiera ver de todos modos.

Y gracias a que mi mejor amiga era una gurú de la moda—aunque ella fuera parte del lado oscuro—, ir a su casa sería el lugar perfecto para ser asesorada por alguien con experiencia en estos casos.

—¿Estás segura de que no lo decía bromeando? —Pregunto ella en tono serio mientras tendía los millones de cosméticos sobre su alfombra roja. Comenzó a tomar unos pocos y después volvió a tirarlos con el montón, indecisa—.

—Estoy más que segura. El día de hoy amaneció de un humor exageradamente bueno.

«Gracias a mí, claro».

—Y de perdida, ¿el se ofreció a llevarte?

—Sabes bien que él no puede manejar —Respondí en defensa. Aunque realmente no estaba segura, el podía hacer tantas cosas por sí solo, que no me sorprendería si lo viera por la calle manejando—. Yo iré a su casa y de ahí nos iremos juntos.

—¡No es justo! Te invita a una cita y ¿tú eres quién tiene que pasar por él? Eso es tan extraño, ¿sabes? —Dijo mientras volvía a tomar unos pocos cosméticos, separándolos de los demás y colocándolos sobre la cama. Los demás, que se encontraban regados por la alfombra, los tomo y los empezó a echar de nuevo a un cajón de su cómoda—.

—No seas tan feminista y mejor ayúdame a arreglarme, ¿vale?

—Vale, vale. Pero oye, recuerda por qué estas siendo tan amable con él, ¿sí? Entre más rápido termines con el trabajo, mejor.

Recordé lo que ella había dicho hace un par de días atrás, de ser amable con Niall para ayudarlo con su enfermedad y después alejarse cuanto antes con la paga. Antes había parecido una buena idea pero ahora… No estaba tan segura.

—No lo sé —Confesé. Extendí mis piernas a lo largo de la cama y comencé a frotarlas lentamente—. El ha cambiado mucho.

—Significa que estás haciendo bien tu trabajo—Contesto Caroline alegre y sarcástica, incorporándose del suelo y sentándose a mi lado—.

La mire con una expresión de culpa y amor grabada en los ojos. Ella capto.

—Oh… !Oh, santo cielo! ¡¿Te gusta Niall? —Chillo mientras saltaba de la cama y se colocaba frente a mi—. Pero no un simplemente me gusta. ¡De verdad te gusta, y mucho!

Sentí mi cara calentarse con cada palabra que ella decía. Ahora no podría sacármela de encima nunca.

—No Caroline, yo…

—¡No intentes mentirme, ___ Ruocco! Te conozco perfectamente bien. ¡No puedes mentirme! —Grito emocionada. Hundí mi cara en una almohada—.

—Enserio, todo esto es una confusión. Yo solo estaba…

—Cállate. ¡Esto es grandioso! —Ella me interrumpió mientras se lanzaba hacía mi con un abrazo de oso y me felicitaba. Después se calmo y se alejo un poco, mirándome petrificada—. Aguarda un momento —Ella no dijo nada por un par de segundos y finalmente, hablo—. ¿Qué paso con Zayn? Yo pensé que aún te gustaba.

¿Por qué me tenía que conocer tan bien? Duh, amigas.

—Uh. Yo… Bueno, digamos que Zayn y yo, eh… ¿Nos besamos?

Caroline volvió a chillar, más emocionada aún.

—¡No puedo creerlo! ¿Besaste a Zayn? ¡El esta tan bueno! ¡Cómo te envidio!

—Ahora cállate tú —Le solté. Ella se carcajeo—. No fue tan grandioso como crees ¿vale? Mejor no hablemos sobre eso.

—No te creo. Los tipos tan buenos como él, siempre son grandiosos en esas cosas. Además, estas muy mal de la cabeza si crees que no me dirás nada sobre ese beso. Suelta la sopa.

—Ugh —Bufé levemente y comencé a rascarme por detrás de la oreja, como un pequeño perro. Olvídenlo, ignoren ese comentario—. Bien, tu ganas —Le dije resignada. Ella sonrió maliciosamente—. Fue el sábado pasado. Cuando fui a casa de la abuela. Digamos que nos quedamos solos en el patio trasero, y él empezó a hablar sobre cual diferente era yo de todas las demás y que me quería, bla bla. Después me beso. ¿Contenta?

Ella me fulmino con la mirada. —No, no estoy contenta. Y tu tampoco. ¡Vamos! ¡Ese beso lo has estado esperando desde siempre! Y ahora que ocurre, solo lo cuentas como si me estuvieras platicando sobre tu última consulta con el dentista. ¿Podrías ser más especifica? Gracias.

—Perdón. Es solo que no quiero hablar de eso en estos momentos, ¿vale? Estoy nerviosa. —Me miro por unos segundos, pero después asintió levemente—. Ahora, ¿Podrías ayudarme? Tengo una cita y no quiero llegar tarde.

Capítulo 8

Parte II


—Como sea.

Después de haberme duchado, secado el cabello y enrollarme en una toalla blanca, Caroline me esperaba impaciente en su cuarto, con pinzas en una mano y en la otra, un cepillo puntiagudo.

Me obligo a sentarme en una silla, ya que yo era un par de centímetros más alta que su metro sesenta y cuatro de estatura, por lo que peinarme parada hubiera sido un total martirio. Comenzó a enrollarme todo el cabello, hasta terminar dejándolo en suaves ondas de color ébano y una flor artificial del mismo color sobre mi oreja izquierda. También hizo una pequeña trenza en la coronilla y la sujeto en el lado izquierdo de la cabeza. Después de haber terminado con mi cabello, decidió que lo mejor sería probarme la ropa primero, en caso de que no me gustara como que quedará y tuviera que elegir otros tonos para el maquillaje. Daba igual lo que eligiera, porque en su mayoría, el vestuario de Caroline era color negro, pero bueno, no me pondría a discutir nada de esas cosas con ella. Comenzó a tomar ropa y aventarla en mi dirección. Cuando ella termino, yo estaba sobre la cama con todas las prendas encima de mí, aplastándome. Ella río.

Al final, decidí ponerme unos vaqueros rasgados y oscuros, junto con una blusa desmangada del mismo tono y un blazer color vino, ya que hacía un poco de viento afuera. Cuando retomo el asunto del maquillaje, me aplico tantas capas de este que me sentía como un payaso. Me opuse a esto y decidí quitarlo, aunque ella opuso resistencia y comento que cuando me viera en el espejo, quedaría más que satisfecha. Por lo cual le creí. Después aplico colorete sobre mis mejillas y pómulos y sombras oscuras en los parpados. Solo puso un poco de brillo en mis labios e indico que me fijara en el espejo.

—Wow.

Y valla que me veía bien. No recuerdo haberme quedado sin palabras al mirar mi aspecto desde el séptimo grado, en el que acompañe a Zayn a su graduación. Ese día me habían obligado a usar un vestido rosa—odio el rosa— y también me habían alisado el cabello, me veía muy diferente. Como hoy, solo que esta vez, me gustaba más porque no tenía que llevar ningún horroroso vestido rosado. Me gire hacía Caroline con una sonrisa en el rostro y la abrace.

—¡Muchísimas gracias! ¡Apenas y me reconozco! —Las dos reímos mientras seguíamos abrazadas—. Eres una bruja, ¿sabías?

—¿De las blancas o las negras? —Pregunto ella—.

—De las dos —Le dije mientras ella me lanzaba una almohada directamente hacía la cabeza—.

—Te quiero. Aunque seas una tonta —Caroline me dijo, separándose de mí. Le sonreí—.

—También yo, tonta.

A las siete de la noche, me encontraba afuera de la casa de la señora Horan. Ya que nunca había estado ahí de noche, el ambiente había cambiado mucho. Los faroles de la calle iluminaban gloriosamente hacía la casa, como si tuviera vida, o algo así. La fuente del patío delantero también emitía luz y un pequeño señor al que reconocí como Charles—que era el mayordomo, jardinero y chofer de la señora Horan—, estaba regando el recién podado pasto. Lo salude brevemente y después de sacarle la vuelta al agua, me dirigí hacia el interior de la casa.

Como trabajaba aquí, Maura me había dado unas copias de las llaves, por lo cual no necesitaba tocar el timbre y esperar a que me abrieran.

Como era costumbre, Maura no se encontraba en casa, por lo cual me evite el darle explicaciones de porque estaba aquí tan tarde.

Subí las escaleras dando trompicones y me dirigí hacía el cuarto de Niall. La puerta estaba medio abierta, pero aún así toque, entrando mientras lo hacía. El estaba sentado sobre su cama tomando agua e intentando amarrar las agujetas de sus converse rojos. Lo mire.

Había acertado en el blanco al llevar puesta esta ropa. El también llevaba unos vaqueros negros, aunque no rasgados, una camiseta Blanca que decía Arcade Fire y un cardigán Negro. Amaba a los hombres que podían llevar un cardigán y aún así verse bien. Llevaba el cabello húmedo y alborotado sobre sus ojos azules. Sonreí.

—¿He llegado a tiempo? —Le dije mientras me sentaba en el piso frente a él y tomaba uno de sus pies entre mis manos—.

—¿Qué haces ___? —Pregunto él en tono serio—.

—Uy. Estoy amarrándote las agujetas —Le dije mientras terminaba con su pie izquierdo y después tomaba el derecho—. Por cierto, lindos converse.

—Gracias. Ahora, ¿nos vamos? —Dijo mientras se levantaba de la cama y comenzaba a caminar hacia la puerta de su cuarto, tocando las paredes para no tropezarse. Me incorpore y lo seguí—.

—Vale, pero cuidado con las escaleras.

Cuarenta y cinco minutos después de inútiles instrucciones por parte de Niall y varias canciones de Coldplay cantadas a todo pulmón en el coche, finalmente llegamos a casa de Louis. Vivía en West Hollywood, como yo, solo que su casa era muchísimo más hermosa y deslumbrante que la mía. Estaba empezando a odiar el hecho de juntarme con gente con casas como estas.

Era de color marrón y tenía rejas obscuras, grandes ventanales que daban vista a la ciudad y una exuberante chimenea construida solo con piedras lisas. Apenas y podríamos llegar hasta allá, de la cantidad tan enorme de gente que había. Tome el brazo de Niall, para no perdernos ni él, ni yo.

—¿Y ahora qué? ¿Qué hacemos? —Le dije gritando por encima de la estruendosa música. Algo de rap que no podría identificar ni en un millón de años—.

—¡Busca a Louis! —Grito él. Lo lleve hacía un sillón, para que no se tropezara mientras yo iba a buscar a Louis y en cuanto se acomodo en él, comenzó a platicar con un chico rubio que tenía expansiones negras en las orejas. El me miro y me dirigió una sonrisa, que yo devolví. Después me aleje y me perdí en la multitud.

Había gente en cada rincón de la casa, al igual que la cerveza, que obviamente no podría faltar. Los fumadores se encontraban en el patío trasero, un par de parejas sobre los sillones, las paredes e incluso el suelo, tragándose vivos, otras personas rompiendo jarrones y platos, y otros corriendo desnudos alrededor de la piscina trasera. Era un tremendo caos.

Me llevaría un siglo encontrar a Louis.

Seguí recorriendo la casa, sin ninguna pista de él. Quería darme por vencida e ir directamente hacía Niall, pero tampoco quería defraudarlo. Después de haber visto tres veces toda la planta inferior, decidí ir escaleras arriba y probar mi suerte. Subí de dos en dos los escalones, a toda prisa, y comencé a mirar en los cuartos. Algunos solos y otros… bueno ya saben.

Por último, metí la cabeza en un cuarto, nadie lo ocupaba. Bueno por lo menos era algo pero, ¿dónde se había escondido Louis? Decidí bajar y preguntarle a alguien desconocido, si lo habían visto, así que cerré la puerta. Pero antes de poder evitarlo, alguien me había tomado de la cintura, apretándome en un abrazo. Me giré.

Zayn.

Zayn y Niall, en la misma casa.

¿Enserio?

Demonios...

Capítulo 8

Parte III


—¿___? ¿Qué haces aquí? —Pregunto Zayn mientras seguía apretándome en su abrazo. No hice nada para separarme—. No sabía que conocías a Louis Tomlinson.

—Um... No realmente —El levanto una ceja en mi dirección—. Estoy aquí porque un amigo me…

—¡___! —Grito Louis sonriendo mientras se dirigía en mi dirección. Lo salude, al igual que Zayn. Los dos seguíamos pegados, cuerpo a cuerpo. Cuando Louis nos vio, su sonrisa se desvaneció rápidamente—.

—Que onda, Louis—Le dije separándome de Zayn. El me devolvió una mirada fría—.

«Que extraños son los chicos».

—___, ven aquí. Niall me pidió que te llevará con él. Ahora!.

—Ella está conmigo, Tomlinson—Respondió Zayn a la defensiva. Yo rodé los ojos y mire hacia otro lado—.

—Olvídalo, Malik —Dijo Louis visiblemente molesto—. Esta es mi casa y yo hago lo que se me pegue la gana. Eso incluye llevar a __ con su novio.

«¿Qué? ¿Cuál novio? ¿El dijo Niall? ¡Niall no era mi novio! … Por desgracia».

—Ella no tiene…

—Mira, si no te parece la idea, mejor lárgate de mi casa, ¿está bien? Ahora déjala en paz.

Zayn me volvió a sujetar a su costado. Yo no quería que los dos pelearan, así que preferí separarme de él y volver con Niall —. Zayn, está bien. Iré con mi novio —Le lance una mirada extrañada a Louis. Me debía una gran explicación—. Hablamos luego, ¿vale? Te quiero.

Zayn me devolvió una mirada de soslayo y después desapareció en el interior del cuarto. Me volví hacía Louis.

—¡Qué te sucede! ¿Novio? ¡Por qué le dijiste eso! —Le regañe entre susurros, mientras bajábamos las escaleras juntos—.

—Tenía que hacerlo por tu bien. El no es una buena compañía.

—Estas demente, ¿verdad? Tu eres la el único aquí que no es una buena compañía. ¡Ni siquiera me conoces! —Le solté cuando ya habíamos llegado al primer piso. El me miro—.

—Dentro de muy poco me lo vas a agradecer —Dijo él, aún serio. Me di media vuelta, dispuesta para irme, pero él me detuvo— Niall de verdad te está buscando. Está en el patio trasero. Ve y búscalo.

—¿Quién eres tú? ¿Su mensajero? —Me di media vuelta, de nuevo, para enfrentarlo, pero el ya no estaba ahí—.

—Estúpido —Dije para mí y me encamine hacía el patio trasero—.

Después de esquivar a la gente, me encontré con un Niall sentado y pensante en la orilla de la alberca, solo que sin mojarse. Estaba mirando hacia la nada.

—¿Qué sucede? —Le pregunte sentándome a su lado y enterrando la cabeza entre mis piernas flexionadas—.

—¿Dónde estabas? Encontré a Louis justo después de que tú te marchaste —Me respondió curioso. Me gire para verlo. Sus ojos Azules se habían tornado a una especie oscuro que me dio escalofríos—.

—Lo estaba buscando. Después me encontré con un amigo y ya sabes. Perdón, se me paso el tiempo muy rápido.

—Sí, está bien. No te preocupes —Alzo una mano acaricio mi mejilla caliente con sus dedos. Me congele por unos segundos y después cerré los ojos—. Tienes fiebre. ¿Te sientes bien? —Dijo apartando su mano de mí. Abrí los ojos. Me miraba, literalmente, con unos ojos de amor. Sacudí la cabeza. Esta fiesta me estaba causando alucinaciones—.

—Uh. No realmente. Me duele muchísimo la cabeza —Le dije mordiéndome el labio inferior y rascándome la pierna. Estaba nerviosa—. Creo que lo mejor sería si me fuera de aquí.

—Probablemente —Dijo él, pensativo—. Deberías irte a casa. No quiero que te enfermes por mi culpa, o algo parecido.

Le sonreí amablemente. Mis oídos tenían que estar haciéndome una broma. El nunca había sido así conmigo. ¿Se preocupaba por mí?... Después recordé sus palabras. Solo éramos amigos. Solo eso. Y los amigos se preocupaban por los otros. Mi sonrisa se desvaneció.

—No te preocupes. Y si, lo mejor será que me vaya a casa. ¿Louis te puede llevar a la tuya? —Le dije levantándome del suelo y sacudiendo mi ropa—.

—Por supuesto. El me puede llevar —Alzo su mano en mi dirección para que lo ayudara a incorporarse. Se levanto y después metió las manos en sus bolsillos delanteros—. Nos vemos mañana, __—Me dio un beso en la mejilla y después se alejo lentamente de ahí. Lleve una mano a mi rostro. Podía sentir como si su tacto hubiera quemado mi piel, de una buena manera. Volví a sonreír—.

Capítulo 9

Parte I


Mi casa se encontraba sumergida en total paz, armonía y vidrios rotos… espera, ¿qué? ¿Qué rayos? …

—¡___! ¡Has vuelto a casa! —Grito mi madre, eufórica desde la cocina, sosteniendo entre sus manos una botella de vino tinto, mientras caminaba lenta y curiosa hacía mi, tropezándose a cada paso. La sostuve antes de que cayera—. ¿Dónde has estado, hija?

—¿Estas borracha? —Le pregunte, incrédula mientras olfateaba un poco. Sin duda que lo estaba—.

—No. ¿Por qué crees eso…? —Volvió a tropezar, esta vez cayendo milagrosamente sobre el desgastado sillón al fondo de la sala. Estampe una mano contra mi frente. ¿Acaso necesito responder? —.

—La pregunta es ¿por qué? —Le dije aventando mi bolsa al suelo e ignorando el cuerpo inerte de mi madre en el colchón. Mi vida no podría ser más patética—. ¿Y papá?

—¿Quién? ¿El cretino? —Me detuve en seco y me gire para enfrentarla. Mamá nunca hablaría así de él. A menos que…

—¿Qué ha hecho mi padre, como para que te hayas emborrachado así?

—No lo sé. Pregúntale a su secretaria —Dijo y después lanzo una carcajada al aire, sin algún atisbo de alegría. Apreté mis dos manos en puños y mi cara se sintió caliente—.

—¿De qué rayos estás hablando?

—Oh. Perdón, ¿no lo sabías? —Me dijo mientras se incorporaba y tomaba un gran sorbo de la botella. Sorbió la nariz—. Ese infeliz me ha estado engañando desde hace prácticamente años. ¡Y yo sin enterarme! ¡Qué ingenua! ¿No crees?

Esto no era cierto. Esto no puede ser verdad.

—Tu… tu estas mintiendo —Le dije entre susurros mientras me alejaba lentamente, dando pasos cortados hacía atrás. Ella sonrió sarcásticamente—. ¡No digas eso!

—Querida hija, yo no tengo por qué mentir… Yo no soy una perra asquerosa como con la que se acostó tu padre —Lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos, ya rojos e hinchados, como si hubiera estado llorando desde hace algún tiempo. Aún así no podía creerlo. No mi papá—.

—¡No mientas! —Le grite, corriendo hacía ella, asqueada y enojada. La sostuve por los hombros y la sacudí—. ¡Estas borracha, no sabes lo que dices!

—¡Suéltame! —Grito ella, empujándome lejos. Caí en el suelo con brusquedad, lastimándome el tobillo derecho. Gemí fuertemente al impactar. Mis ojos se llenaron de lágrimas y la miré desde el suelo—.

—Ahora comprendo porque te engaño. ¡Quién querría vivir con una loca como tú! —Le solté, llorando aún más fuerte. Ella me miro enojada y se abalanzo sobre mí. Me abofeteo fuertemente. Lleve una mano hacía mi mejilla dañada y la mire sorprendida. Mamá, en su vida me había puesto una mano encima. Hasta hoy. Después de que comprendió lo que había hecho, me lanzo una mirada de soslayo y después comenzó a hiperventilar—.

—Yo… Lo siento, lo siento mucho. No fue mi intención —Se arrodillo frente a mí. Yo mire hacia otro lado, aún conmocionada—. Perdón hija, por favor…

—Ya. Ya lo tengo —Le dije, secamente. Me incorpore rápidamente, sin tocarla mientras me levantaba del suelo—. Aléjate de mí. Estas… ¡estás loca! —Le grite mientras las lagrimas profundizaban más y corrían sin freno por mis mejillas hinchadas y sonrojadas. Ella me lanzo una mirada de culpa mientras me dirigía a la puerta, tomaba mi bolso y salía corriendo por la entrada, hasta sabe dónde.

Corrí sin rumbo fijo durante un par de minutos, que se hicieron una eternidad, o incluso más. Cuando perdí la cuenta de cuánto había recorrido, y mis pies se encontraban finalmente destrozados, me detuve, sentándome al pie de un gran árbol verde. No me di cuenta de que me había quedado dormida, menos supe el momento en el que empezó a llover, hasta que las frías gotas me despertaron. Estaba empapada de los pies a la cabeza, había perdido el móvil y ahora me encontraba sin hogar por tiempo indefinido. Y pensar que hace un par de horas era la mujer más feliz del mundo.

—Mi suerte es horrible —Me dije a mi misma mientras lanzaba pequeñas piedras hacía el pavimento. Flexione mis rodillas y después las envolví con mis brazos húmedos—.

Bien, sabía que estaba sufriendo de más, también sabía que podía pasar la noche en casa de Caroline o la abuela—por más horrible que esto sonara—, pero, ¿y qué? Necesitaba sufrir y ver el lado gris de la vida. Después pensé en que tal vez exageraba y me levante, sacudiendo el lodo de mi trasero.

No podía ir con Caroline o con la abuela. Si llegaba a alguna de sus casas en este estado, se preguntarían el porqué de mi apariencia, y yo no tenía humor para interrogaciones.

Solo había una opción.

Si, es esa, que ustedes ya saben.

Soy débil, lo siento.
Capítulo 9

Parte II


A pesar de que me encontraba en un estado físico que daba pena, tome los últimos centavos que guardaba en uno de los bolsillos traseros de mis vaqueros, y con eso pague por un asiento en el asiento trasero de un taxi. Le di la dirección de la casa de Niall al menudo señor con pinta de asiático, no sin antes recibir una mirada de curiosidad y asco por su parte. Preferí ignorarlo y clave la vista más allá del vidrio sucio de la ventana.

Me sentía cansada y sin ánimos de nada—bueno, tal vez si tenía ganas de algo—. Quería tomar uno de esos largos baños calientes en la tina que solían despejarme de las dudas y liberarme de toda tensión. También me hacía una buena taza humeante de café. Y probablemente también un móvil nuevo, que no estuviera tan estropeado como el de estos momentos. Suspire y apoye mi fría frente contra el asiento delantero.

Una decena de minutos más tarde, me encontraba frente a la mansión de los Horan. La fuente seguía emitiendo luces, al igual que los faroles; más sin embargo, la casa estaba completamente a oscuras. Sabía que era una falta de respeto entrar a su hogar, así como así, sin avisar, ni nada, pero es que la casa parecía completamente sola. Al parecer, ni Niall ni Maura habían arribado el lugar.

Tome una bocanada de aire y frote las palmas de las manos contra los vaqueros, y después cruce los brazos por encima del pecho, protegiéndome del frío. La lluvia no había cesado, solo aminorado la fuerza, por lo que aún estaba empapada y propensa a una enfermedad viral. Mordí mi labio inferior y decidí que no quería pasar toda la noche de pie en este lugar, por lo que accedí a ingresar en la casa, aunque probablemente era un delito.

Camine con cuidado hacía un extremo de la casa. En el trayecto hacía aquí, había comprobado que las llaves habían quedado tiradas por ahí. Así que no tenía ninguna forma de entrar, y tampoco quería formar parte de un tutelar para menores, así que lo mejor sería si solo me quedaba dormida en el patío trasero hasta el amanecer, para después levantarme antes de que alguien me viera, era muy sencillo. Me cole entre las húmedas enredaderas y escale sin mucha dificultad el muro de piedra, hasta aterrizar dentro del patío con perfección. Para mi fortuna, el tobillo que me había lastimado no era una cosa tan grave, por lo que no me importaba. Eche varías miradas y me percate de que nadie anduviera por ahí, entonces, salí de mi escondite y corrí hacía una pequeña banca, tirando sin cuidado mi bolso y aventándome sobre ella. Cruce los brazos por encima de mi cabeza y con ellos forme un tipo de soporte para esta. Cerré los ojos y exhale fuertemente. Por lo menos podría pasar toda la noche en tranquilidad. O al menos eso creía yo.

Me levante con brusquedad cuando sentí que alguien se recostó a mi lado.

Niall se encontraba pensante a mi lado, con una expresión de serenidad que no conocía en él. No estaba tan empapado como yo, pero aún así, el agua había logrado que sus delgadas ropas se adhirieran a su piel como una segunda capa. El hacía lograr que cualquier cosa se viera perfecta, pensé. Me imagine que solo yo, con mis ropas húmedas y colgantes, lograría que cualquier persona quedará con el efecto contrario del que Niall lograba crear. Él era el Sol y yo… bueno, no podría decir que una Luna. Más bien como un meteorito. Si, un meteorito gris y lleno de huecos que no servía más que para destrozar y uh, también hacer daño.

¿Qué pasaría si un meteorito impactara contra el Sol? Probablemente se derretiría. Justo como yo me estoy derritiendo en estos momentos.

—Que sorpresa encontrarte justo aquí —Dijo él, sin despegar su mirada del cielo—.

—Yo… Eh, pe-perdón. Pensé que-que…

—¿Qué aún no había nadie en casa? —Pregunto él, irónico. Por alguna extraña razón, yo asentí .
—. ¿Qué haces aquí?

—No tengo donde pasar la noche —Le dije sincera después de un par de segundos, bajando la cabeza un poco y mordiéndome la lengua—. Espero que no te hayas molestado, me iré si quieres.

—No. Está bien. Puedes quedarte si quieres —Dijo él, girando su cabeza hacía mí. Le miré.
-___… ¿Podrías acercarte?

—¿Uh? Oh… Está bien —Me acerque hacía él y me senté a su lado. El se acerco, su cuerpo girando en mi dirección, y sus manos a mis costados. Deje de respirar por un segundo—.

—Quiero conocerte —Susurro el lentamente mientras pasaba las palmas de sus manos con muchísimo cuidado por las facciones de mi rostro. Cerré los ojos mientras pasaba sus largos dedos tibios por mis cejas, nariz y mejillas. Después continuo por mi barbilla y al final trazo mis labios con la punta. Sentí mi cuerpo sacudirse en calor, electricidad y sobre todo deseo. Abrí mis ojos cuando su tacto se alejo de mi rostro y contemple con fascinación. Sus ojos claros permanecían clavados en mis labios, revelando ansiedad en su mirar. Abrí los ojos como platos cuando él se acerco a mí, ocupando tres cuartas partes de mi espalda con sus manos sobre esta—.

—Eres tan hermosa como te recuerdo, ___. Es una lástima que no te pueda ver más —Y después de haber susurrado aquello, presiono sus labios contra los míos y me fundí en su abrazo, mientras miles de fuegos artificiales bailaban a nuestro alrededor y mi corazón se incendiaba en un lago de felicidad.

Capítulo 9

Parte III


Sentí mi respiración cortar y a mis manos temblar, por lo que me separe lentamente de sus cálidos labios que tanto deseaba. Me apoye en mis manos, ya que sentía que en cualquier momento podría desmayarme y solté un largo suspiro. Mire a Niall con una expresión de persona enamorada y le sonreí. El también lo hacía; una extraña especie de sonrisa mientras mordía su labio inferior y acariciaba una vez más mi mejilla.

—Eres perfecto —Le dije con un solo aliento. El ensancho más su sonrisa y suspiro—.

—Creo que me gustas, y mucho.

—¿Enserio? —Le pregunte sonriendo aún más estúpidamente mientras cerraba los ojos y le agradecía al cielo por estos momentos—.

—Por supuesto. Creo que eres grandiosa. Quiero besar…

Niall se inclino hacía mi mientras hablaba, y después cayó en mi regazo. Solté un pequeño gritito mientras lo sostenía con firmeza entre mis brazos.

—¿Niall? ¿Estás bien? —El no contestaba—. ¿Hola?

Me aparte de él, frunciendo el ceño. Lo recosté en la banca y presione las palmas sobre su corazón. Realmente no sabía absolutamente nada sobre primeros auxilios, pero creí que tal vez, podría diferenciar si aún respiraba o si no… Estaba aterrada.

Para mi alivio, el soltó una risotada mientras lo seguía sosteniendo.

—Necesito otra cerveza —Se aparto de mi y camino hacia el interior de la casa, tropezando con objetos invisibles. Parpadee un par de veces antes de darme cuenta de algo; Habíamos estado en una fiesta, y aunque no lo vi tomando ninguna bebida, no justificaba el hecho de que, después de mi partida el hubiera bebido un poco. O tal vez mucho.

No, no podía ser. Conocía de ese tipo de casos en el cual la persona ebria podía actuar perfectamente normal por un corto lapso de tiempo. Pero Niall había sido demasiado, demasiado convincente. Incluso había admitido que yo le gustaba. E incluso yo seguía confiando en el, mientras chocaba con esas paredes invisibles que se colocaban en su camino. Porque él había dicho que yo le gustaba. Y aunque realmente hubiera estado tomando cerveza, siempre dicen que los niños y los borrachos decían la verdad. Y él era un niño y un borracho.

Sacudí mi cabeza y después me dirigí hacía el, a manera de ayuda. Se negó rotundamente, escupiendo en el piso. Me aparte repugnada y le eche una mirada.

—Ven, acompáñame a mi cuarto. ¿Podrías? —Pregunto él con la lengua trabada. Asentí, aunque él no pudiera notarlo y tome con cuidado su codo derecho, guiándolo escaleras arriba—.

Aún me parecía imposible que él hubiera dicho y hecho esas cosas segundos atrás. Sin embargo no me sentía arrepentida. Porque yo le gustaba. Yo le gustaba, yo le gustaba, yo le gustaba!.

Ya en su cuarto, lo ayude a recostarse en su cama. Quedo boca abajo, en silencio por unos segundos, solo para después comenzar a reír como enfermo mental. Tal vez me había equivocado un poco y el hubiera ingerido otras cosas aparte de cerveza. La idea me repugno y mejor opte por hablarle.

—¿Quieres que te haga un café, o algo? —Le pregunte acostándome a su lado y acariciando su cabello con dulzura. Odiaba que él fuera tan increíblemente irresistible, incluso en esos estados—.

—No. Quiero que me hagas otras cosas —Dijo él, hundiendo su voz en la almohada y lanzando una carcajada. Yo rodé los ojos—.

—Eres imposible.

—Quiero que me ayudes. A quitarme la ropa —Levanto su cabeza y me miro, literalmente, levantando una de sus cejas y mordiendo sus labios con exageración. No creí que lo dijera de broma, así que me levante de golpe de su lado y le quite con rapidez los zapatos, junto con las calcetas y los avente en un rincón de su cuarto. El río más—. No me refería a los zapatos. Me refería a esto —Dijo señalando la bragueta de sus vaqueros. Me sonroje como nunca y le avente una almohada en la cara— ¡Oye! Eso es jugar rudo. Dame otro beso, ¿por favor?

—Estas ebrio. Hablamos mañana, ¿vale? Te quiero Niall —Me acerque a él y le ofrecí una mano. El la tomo, solo para después jalarme y acomodarme en su regazo—.

—Olvídalo. Mejor hablemos ya. Te quiero muchísimo, ¿sabías? Pero tengo que fingir diariamente que me caes mal y eso es tan horrible. No lo soporto. Te amo ___, te he amado desde siempre, desde aquella vez que nos conocimos y nos juramos amor eterno. ¿Lo recuerdas? Porque a mi ya se me está olvidando —Lanzo una carcajada al aire y me soltó de su agarre. Me incorpore y camine confundida hacía la puerta—.

Bien, adiós mundo cruel. Este tipo estaba completamente delirando.

Lo mire una vez más. Había recostado su espalda contra la pared y cerrado sus ojos. Empezó a roncar. Sacudí la cabeza con desesperación y salí silenciosamente de su cuarto, olvidando todas las esperanzas que tenía con él.

Capítulo 1O

Parte I


No pude pegar el ojo en toda la noche. Al día siguiente, en cuanto vi salir el sol, me levante con pereza y me dirigí hacía el baño. Sentía el cuello engarrotado y los músculos de la espalda me dolían. Había pasado toda la noche en vela, en el salón de entretenimientos mirando películas subtituladas y revisando la colección musical, que extrañamente, me agradaba.

Mire mi pálido reflejo en el espejo y casi se me sale el corazón. Esperaba sinceramente que el día de ayer, Niall no me hubiera besado con esta pinta de zombi que traía. Aunque sabía que, desde ayer me encontraba en este estado, incluso peor. Y de nuevo, volví a recordar que él no podía ver mi apariencia, así que no tenía nada por qué preocuparme.

Y me sentí mal por pensar eso, una vez más. Mordí mi labio inferior y pensé como podría parecer una persona normal en estos momentos.

Nunca había tenido unas ojeras tan más grandes. Mi cara estaba tan pálida que me costaba creer que actualmente vivía en California y no en un lugar donde nunca pegaba el sol. Mi cabello estaba tan duro y enredado que daba vergüenza. Pero lo peor, era mi ropa, completamente enlodada y rasguñada. Parecía haber salido de un libro para cazadores.

—Necesito una estúpida ducha, ya mismo —Me dije a mi misma, encerrándome en el baño y despojándome de mis ropas, dejándolas en un rincón. Gire la perilla de la regadera y el agua comenzó a brotar del grifo. Disfrute cada segundo, hasta que alguien me tomo por la cintura y solté un grito de muerte.

El tipo me sujeto con fuerza mientras pataleaba y rasguñaba. Tenía un poco de suerte, ya me habían envuelto con todo y cortina de baño, por lo que me cubría de mi desnudez. Me llevaron arrastrando hacía el corredor y después me aventaron con dureza en el piso. Solloce.

—¡Dime tu nombre inmediatamente, ladrona! —Limpie mis ojos y mire a la persona. Que en realidad era Niall. Cubrí con las manos mi pecho y flexione las piernas para que el no pudiera ver nada. Pero no es como si sirviera de algo, ya que de todas maneras no podría. Me incorpore, aliviada y lo abrace.

—¡Me diste un susto de muerte! Soy solo yo, __. —Le sonreí mientras miraba su cara de confusión, tornándose roja como tomate—. ¿No recuerdas que pase la noche aquí? Claro, como ibas a recordarlo si estabas totalmente ebrio…

—¿Estas desnuda? —Pregunto él. Recordé que me estaba bañando hace un par de segundos y que después Niall me había sacado a patadas de la ducha. Así que, si, técnicamente estaba desnuda. Me separe de él después de unos momentos y luego fui yo quien tenía la cara roja—.

—No —Mentí—. Me estaba, uh, duchando antes de meterme a la alberca. Traigo ropa.

—Pues no la sentí —Dijo él cretinamente, sonriéndome. Rodé los ojos—.

—Con lo que me importa. Como sea, ¿podrías prestarme una camiseta o lo que sea?

—¿Para qué? —Pregunto él, extrañado—.

—Bueno, ¿para qué crees que ocupo ropa? Obviamente no para limpiar el baño, ¿eh?

—¿Qué le paso a tu ropa?

—Se mojo con la tormenta de ayer. ¿No lo recuerdas? —Le pregunte, esperanzada. Si recordaba la tormenta, probablemente habría una mínima posibilidad de que también recordara el beso y lo que me había dicho—.

—No realmente. Creo que bebí de más ayer, cuando te fuiste. Tal vez sea por eso que me duele la cabeza, ¿verdad? Sería lo más probable…

—¿No recuerdas absolutamente nada de lo que hiciste o dijiste ayer? ¿Estás seguro? —Le pregunte seriamente mientras temblaba y cerraba las manos en puños—. ¿Enserio?

—Wow. Calmada, ¿vale? No recuerdo nada. ¿Por qué? ¿Qué fue lo que hice?

Suspire—. Nada, nada. Olvídalo. Iré a preparar el desayuno. ¿Quieres algo?

—Cualquier cosa estará bien. Gracias.

—Vale.

Cretino.

Estúpido.

Si no me gustaras tanto, podría golpearte en estos momentos.

Tarado.
Capítulo 1O

Parte II


Antes de dirigirme a la cocina, entre al cuarto de Niall sin mirarlo realmente. Tome la primera camiseta grande que vi y me vestí con ella. Baje las escaleras a paso flojo. Sentía el suelo moverse a mi alrededor y la vista se me comenzó a nublar un poco. Quería llorar por todas las cosas tan horribles que me estaban pasando últimamente; Primero Zayn, luego mis padres y ahora Niall.

Necesitaba unas vacaciones.

Ya en la cocina, amarre mi cabello húmedo con una liga que llevaba en la mano y comencé a tomar comida del refrigerador. Revolví de esto y aquello en una licuadora y comencé a morder una pera que se encontraba sobre la barra. Me senté en una silla de madera y pegue la frente contra mis piernas. Necesitaba pensar.

Le gustaba a Niall, de eso no me quedaba duda. Pero, ¿cómo? No había sido precisamente la persona más amigable con él, solo hacía mi trabajo; además él no me conocía. Me refiero físicamente. Ya me habían dicho que él era un mujeriego, así que mi concepto de él era que nunca se fijaría en alguien a quién no puede ver. Ósea yo. Todo esto era tan extraño, me dolía la cabeza de solo pensarlo.

Alguien me saco de mis pensamientos.

—¿Niall? Querido, ¿estás en casa? Niall que estas… ¡___!

Di un grito y salte de la silla, pegándome con la pata en el dedo pequeño. Mire a Maura, que a su vez me observaba con una mirada de horror. Me pregunte por qué… hasta que finalmente me di cuenta.

—¿Por qué estas vistiendo solo una camiseta? Y es de mi hijo. ¿Acaso tú y él…

—¡No! No, no. Es una equivocación, yo nunca —Mi mente quedo en blanco. ¿Realmente creía que Niall y yo habíamos tenido sexo? ¿Enserio? —. Nunca haría nada con su hijo, ¿está bien? El solamente es mi amigo. O algo parecido, ust-usted me paga para que hable con él, así que no hay ningún otro tipo de relación entre él y yo. Solo laboral, se lo aseguro, por favor, yo…

—¿Es enserio, ___? ¿Solo lo hacías por eso?
<<!ESTÚPIDA!>>. Niall había escuchado aquello. Que estúpida, que estúpida, que estúpida». Niall se acercó a mí, frunciendo la nariz y volviendo sus palmas en puños
—. ¿Es cierto?

—Uh… No realmente, solo que…

—¿Sabes qué? Mejor olvídalo. Y también se me quito el hambre. Adiós mamá.

—¿A dónde vas? —Pregunto Maura, culpable—.

—Con Louis, me espera fuera. Ojalá no te importe. Ahora sí, adiós.

Salió de la casa dando un portazo. Me estremecí.

—Oh __, siento mucho si te cause problemas con él, no era mi intención…

—Está bien —Le dije, sin sentirlo. La mire—.

—Puedes tomarte el día libre si quieres, al cabo, no creo que veamos a Niall en todo el día.

—Eso sería perfecto. Pero, algo más. ¿Podría darme un aventón a mi casa?

Aquí vamos de nuevo, a lidiar con más problemas.

Capítulo 1O

Parte III


Maura me llevo enseguida a casa. En el trayecto, mantuvimos una pequeña conversación sobre Niall y su accidente. También me conto sobre sus hermanos y las aspiraciones de estos. Me dijo lo mucho que quería a Niall, y lo mucho que quería que el saliera adelante. Que intentaría hablar con él sobre lo que me escucho decir, y prometía que nada saldría mal. Y yo le creía.


Me dio un poco de vergüenza al llegar a casa y encontrar mi casa en tan mal aspecto. Había un par de ventanas rotas, el césped crecido y varías latas de cerveza tiradas alrededor. Maura se estaciono frente a la casa frunciendo el ceño y apago el carro. Después, me miro.


—Hay algo que Niall me prohibió decirte, sin embargo, creo que tienes derecho a saberlo. —Tomo un breve respiro. Yo la mire con atención—. La próxima semana viajaremos hacía Maine, a una pequeña cabaña a la cual siempre solíamos ir en verano. Me gustaría que nos acompañaras, si eso sería posible, ya que realmente creo que le haces un bien a mi hijo. ¿Considerarías la idea? —Pregunto esperanzada. Yo me quede en blanco—.


—No lo sé. Viendo como están las cosas entre su hijo y yo…


—Te dije que no te preocuparas, yo me encargaré de eso —Dijo Maura con una seguridad, que hasta logre creer que hablaba enserio—. Haré todo lo que esté en mis manos para que mi pequeño sea como lo era antes. Y si eso implica el ayudarte para que vuelvan a ser amigos, no dudes que lo haré.


Vale, ya veo porque tanto empeño.


—Muchísimas gracias Maura. Ojalá que todo pudiera volver a ser como antes.


Me despedí de ella y me baje del coche, viendo como avanzaba por la calle. Pase mis manos por la cabeza y después decidí echarle un vistazo a mi coche, que probablemente estaba guardado en la cochera, porque no lo veía estacionado. Abrí la puerta de la casa con las llaves que siempre guardo debajo de una maceta y me metí, intentando hacer el menor ruido posible. Eche miradas furtivas a todos lados y me encamine hacía el patío trasero, que estaba comunicado con la cochera. Me sorprendí al ver que también había un desastre, pero no hice nada para arreglarlo. Me metí en la cochera y suspire aliviada. Mi destartalado coche estaba en perfectas condiciones. Maravilloso.


Iba subirme en el, cuando fui interrumpida por alguien detrás de mí. Mi madre.


—¿___? ¿Qué haces aquí? —Pregunto, más ebria que la última vez. Rodé los ojos y me aleje de ella cuando intento abrazarme. Vestía su pijama verde y una bata de baño rosa, el cabello amarrado en desigual a la altura de la nuca y grandes ojeras bajo sus ojos. Mi madre realmente daba pena—.



—Bueno, resulta ser que esta es mi casa, y puedo venir cuando me venga en gana —Le respondí fríamente, sacándole la vuelta y entrando de nuevo a la casa. Ella me siguió—. ¿Podrías dejar de seguirme?


—No. Lo siento pero… —Se tropezó detrás de mí, cayendo al suelo y después lanzando una carcajada. Y después comenzó a llorar, mientras se levantaba y empezaba a reír de nuevo—. Hay, me tropecé.


Realmente no podía creer que esta era mi madre amorosa de hace tres días.


—Iré a mi cuarto, y por favor, no me sigas —Le dije con los ojos escociendo y me volví a alejar de ella, subiendo escaleras con dirección a mi cuarto. Cuando finalmente llegue a él, cerré la puerta con seguro y me deje caer sobre el piso. Me dolía tanto la cabeza. Por todo; por el engaño de mi padre, las borracheras de mi madre, todavía por el beso de Zayn, el enojo de Louis, y sobre todo, por lo que Niall me escucho decir. Deseaba con todo mi corazón que las cosas fueran como antes; Desearía que Caroline no hubiera marcado ese número en el teléfono. Que Niall nunca me hubiera besado. Que papá no hubiera engañado a mamá.


¿Por qué las cosas tenían que ser tan difíciles?


Me incorpore y camine hacía mi cama, tirándome en ella. Ni siquiera me había dado cuenta que me faltaban los zapatos y la ropa interior. Y comencé a reír. Estaba tan preocupada en otras cosas, que me importo un limón que la señora Maura y mi madre me hubieran visto semidesnuda. Reí más fuerte cuando pensé en todos los momentos divertidos que había vivido al lado de Zayn, cuando estaba perdidamente enamorada de él y deseaba a cada momento que me diera un beso, en la piscina y a la luz de la luna. Reí más por la estupidez de haber salido corriendo de casa la otra noche, cuando pude haber tomado mi coche y simplemente haber conducido. Y reí, aún más cuando recordé la primera vez que conocí a Niall y vislumbre a Louis desnudo, cuando fuimos a la feria y el comenzó a burlase de mí porque tenía miedo en la casa de espantos, cuando miramos hacia el cielo juntos. Cuando lo bese por primera vez, volviéndome la persona más feliz del universo, y finalmente cuando me dijo que me quería, porque aunque hubiera estado borracho en esos momentos, yo le creía. Le creía porque confiaba ciegamente en el. ¿Y porque confiaba ciegamente en él? Porque lo amaba, y porque siempre estaría a su lado. Y no me importaría que me tratará como a una niñera, o incluso una criada. Lo que sentía por él era tan… tan natural. Tan correcto. Al estar con él me embargaba una sensación de familiaridad, me sentía protegida, a pesar de ser yo la que lo protegía a él. Y al final, me sentí triste. Porque tenía tantas cosas, que desaproveche y luego se marcharon. Y algunas nunca volverían. Y yo quería, no, perdón. Yo necesitaba que volvieran a ser igual, excluyendo la parte de Niall, tal vez. Como Maura, haría todo lo que estaba en mis manos para modificar los cambios de mi vida. Y empezaría desde ya.

Capítulo 11

Parte I


No tenía otra alternativa más que hablar con Caroline sobre lo que estaba sucediendo. Me refería a lo de mis padres. No podría ir simplemente con la abuela y contarle, ella se volvería absolutamente chiflada—si es que eso era posible—, y probablemente contrataría un detective privado para localizar al desaparecido de mi padre. Que por cierto, me preguntaba donde se encontraría en estos momentos; porque, a pesar del daño que le ocasiono a mi madre, quería verlo. El siempre ha sido el soporte para todo, y perderlo de un día para otro me resultaba totalmente extraño.

Decidí empacar un par de ropa y algunas otras cosas, que me servirían mientras permanecería fuera de casa. Me dolía y me preocupaba ver a mi madre en ese estado, necesitada de compañía y ayuda; pero era preferible a soportar sus imprudencias y locuras. Además, yo sabía que, cuando mi madre recuperara la razón, podría entender que todo lo que yo haría era por su bien, y en parte, también por el mío.

Después de unos treinta minutos, mi pequeña maleta estaba ya lista. Añadí dinero a mi monedero, proveniente de la alcancía para Princeton—aún no abría una cuenta en el banco—, y salí arrastrando mi trasero, escaleras abajo. No vi a mamá por ningún lado, así que supuse que estaría acostada en su recamara. Tome la mitad de una hoja blanca, un pequeño bolígrafo de tinta negra que encontré sobre una silla de madera y le deje un pequeño mensaje a mamá:



___(Nombre De Tú Mamá), si estás leyendo esto, espero que no te preguntes donde me encuentro, y si lo llegas hacer, estoy perfectamente a salvo. Me tomaré unas pequeñas vacaciones de todo este relajo en el que nos encontramos. Cuando estés buena y sana, intenta enviarme un correo, ya que he perdido el móvil. También promete no llamar a la abuela, recuerda que no queremos involucrarla.

Te quiero mucho mamá.

___.

Suspiré al leer el mensaje por cuarta vez, tome un imán de la nevera y pegue la hoja sobre esta. Agarre de nuevo mi maleta, mi bolso y salí por la puerta trasera de la casa. Me dirigí hacía la cochera, abrí el portón, me adentre en el coche, lo encendí y después me dirigí hacía casa de mi mejor amiga.

Llegue en cinco minutos a su casa. Las luces permanecían apagadas, ya que no era necesario encenderlas por la luz del sol, y las puertas delanteras estaban abiertas. Estacione el coche a dos casas más adelante, tome mis cosas y llame a la puerta.

Caroline apareció enseguida en la entrada principal. Llevaba puesto un vestido floreado en tonos oscuros y el cabello en un moño flojo a la altura de la nuca. No calzaba zapatos y llevaba un trapeador en mano.

—¿Haciendo la limpieza? —Pregunte desde afuera, asomando mi cabeza dentro para ver si sus padres no se encontraban con ella. Por suerte no. Ella me ofreció una cálida sonrisa, dejo a un lado el trapeador, tallando sus manos sobre su vestido y acercándose hacía mi. Cuando vio las maletas en la entrada, su sonrisa se borro de su rostro, y fue sustituida por una mueca de confusión y pena. Le devolví la misma mirada—.

—¿Qué ocurrió? —Pregunto ella, preocupada. Me mordí un labio y cruce las manos por encima de mi pecho—.

—Estaba pensando en que si podría quedarme un par de días contigo. Resulta que tengo un par de, uh, ya sabes, problemas, y no puedo quedarme en casa. ¿No te importaría?

—En lo absoluto. Pero dime, ¿qué ha ocurrido?

—Es algo muy difícil de explicar. ¿Tienes tiempo? —Le pregunte mientras ella me invitaba a pasar a su casa. Caroline asintió—.

—Tengo todo el tiempo del mundo.

Caroline camino hacía su cuarto, conmigo haciéndole guardia por detrás. Abrió la puerta, tomo mis pertenencias y las acomodo en un rincón. Tomo asiento en la cama y palmeo a su lado, invitándome a sentarme con ella. Me acomode, cruce mis piernas y clave el mentón en la palma izquierda, mientras, a su vez, clavaba el codo sobre mi pierna derecha y miraba fijamente hacía la nada. Pasaron unos dos minutos, y finalmente ella sonrió, incomoda.

—Y bien, ¿no piensas decirme que sucede?

—Lo siento. Estoy pensando cómo podría contártelo sin que parezca sacado de un realty de televisión.

—Cuando estés lista —Dijo ella, apoyando su espalda contra la cabecera y prestándome toda la atención de mundo—.

Capítulo 11
parte II


En ese rato le conté a Caroline todo lo ocurrido en los días anteriores. Aparte de las ganas de llorar mientras se me quebraba la voz, también sentía la necesidad de reír, por las caras que ponía mi amiga al relatarle mis anécdotas y por la ironía de todo aquello; Si alguien me hubiera contado, hace dos semanas, que me iban a suceder todas estas cosas a mí, nunca le hubiera creído. Lo que me demostraba que la improbabilidades de algo no existían.
Una vez terminado todo aquello, las dos nos quedamos en silencio un par de segundos. Finalmente ella hablo.
—¿Y tú crees que las cosas entre tus padres se vallan a solucionar? —Pregunto ella temerosa. Sabía que con cualquier comentario podía meter la pata, ventajas de mi inestabilidad sentimental—.
—Realmente no lo creo. Sé que vendrán divorciándose un día de estos, cuando papá finalmente aparezca.
—¿No tienes la menor idea de dónde pueda encontrarse?
—No. No sé qué pensar Caroline, todo esto es tan… extraño y difícil. Mi padre nos escondió demasiados secretos durante tanto tiempo que ya no sé ni en que pensar —Le conteste, mientras apoyaba mi espalda sobre la cama y dejaba mi cabeza colgando en el aire. Caroline me siguió—.
—¿Y qué hay con Niall ? ¿Crees que su madre te vaya a echar la mano? No me da mucha confianza.
—Maura es una buena persona. Simplemente es una madre que se preocupa por su hijo y que desearía lo mejor para él. Eso no me incluye a mí, por supuesto —Suspire—. Solo quisiera una oportunidad para hablar con él. Aunque no creo que eso sea posible.
—En el viaje ese tendrás todo el tiempo del mundo para hablar con él. Si yo fuera tu, iría a comprar muchísima ropa para elevar mi autoestima —Dijo ella sonriente. Le dirigí una simpática mirada de cabeza y me incorpore, apoyando mi peso sobre los codos—.
—Tu comprarías ropa aunque estuvieras totalmente cuerda. Eso es lo que te hace ser tu. Tiene sentido, ¿no? —Bromee mientras ella se reía y se levantaba dando brincos sobre el piso. Me gire sin levantarme y la mire al mismo tiempo que ella comenzaba a lanzar ropa de su guardarropa por toda la habitación—.
—Ignorare tus comentarios, ¿vale? —Le avente una almohada, fallando horriblemente—. Y no bromeo, deberíamos de comprar un poco de ropa, ir a ver algunas películas, incluso conseguirte algún chico por ahí. Te garantizo que tu autoestima se elevara un cien por ciento.
—No tengo dinero —Admití, rascando mi pierna. No tenía nada de ganas de salir el día de hoy. Caroline me miro maliciosamente y abrió la boca para decir algo. La interrumpí—. Ni lo sueñes. No tomaré ningún centavo del dinero para Princeton. Si me lo preguntas, si, lo tengo junto a mí en estos momentos, pero solo para emergencias. Ni un solo centavo, ¿lo oyes?
—Esta es una emergencia —Dijo agitando un mini vestido morado en el aire—. Así que deberías irte dando una buena ducha, porque lo que resta del día, nos iremos de compras.
Dude un poco. No quería irme a la quiebra por un simple capricho. De seguro vendría siendo corrida un día de estos, gracias a que mi amistad con Niall se había terminado momentáneamente.
Sin embargo, necesitaba hacerlo. Si bien dicen que un par de zapatillas nuevas te cambian el día, probablemente tres te mejorarían la semana. Y mi semana había sido demasiado tortuosa.
Me pregunte si valdría la pena.
Y sin duda tendría que averiguarlo.

Capitulo 12

Tres horas más tardes, y cargadas con cincuenta bolsas cada una, caímos rendidas sobre un sillón de la sala de Caroline, riendo como dementes mientras nos despojábamos de nuestros zapatos y los aventábamos a través del salón. Caroline me abrazo y me empujo hacía un lado.
—Y, ¿te sientes mejor? —Pregunto ella, dándole un sorbo a su café frio mientras flexionaba las rodillas a la altura del pecho—.
—No realmente. ¿Debería sentirme bien por haber gastado todos mis ahorros para la universidad? ¿Es enserio?
—Todavía no acaba el verano, ¿vale? Además, te queda el siguiente verano para ahorrar.
—Pero yo quería el siguiente verano para descansar antes de mudarme lejos de California. Ya sabes, también soy humana y necesito hacer cosas de humanos —Le dije riéndome un poco. Ella río conmigo—.
—Se nota —Dijo apuntando hacía mis bolsas—. ¿Qué harás con tanta ropa? Creo que nos excedimos un poquitín. Digo, no tengo la menor idea de por qué compraste todas esas carteras. No es como si te quedara algo de dinero, ya sabes.
—Me lo dice la chica que compro como veinte pares de zapatos iguales
—¡Cállate! ¡No es cierto, __! —Dijo ella entre risas, lanzándome un zapato. Le saque la lengua—. Son de diferentes colores, ósea que no son iguales.
—Como sea. Pero sabes, aún no me siento bien.
—¿Por qué no? —Pregunto ella, dejando a un lado su felicidad y transformándola en preocupación—.
—Bueno, tengo que dejar toda esta ropa en casa, ya que tu closet no es lo suficientemente grande como para tantos objetos y aparte, tendré que presentarme a casa de Niall un tiempo extra, ya que, gracias a ti, tengo que reponer mi dinero perdido.
—Lo que sucede, ___, es que tu estas obsesionada con ese chico. Necesitas salir y conocer a más gente, no quedarte atrapada en tu propia burbuja de infelicidad por mil años.
Refunfuñe y le lance una mirada de soslayo. Abrí la boca para protestar, pero ella me interrumpió.
—Oh no. No me vengas con algo que arruine mi felicidad y mi brillante idea. Sabes en qué pienso, ¿verdad?
—Eso creo. Si tiene algo que ver con “chicos”, “clubs” y “minifaldas”, no quiero tener nada que ver contigo —Le dije incorporándome de una y tomando mi celular con una mano—.
—¡Por favor! No seas aguafiestas, ¿vale?
—Es suficiente por hoy, enserio Caroline, ya estoy vieja para esto.
—¿Vieja? Já. Tienes qué, ¿cuarenta años?
—Réstale diecisiete años, y probablemente estés en lo correcto.
Caroline gruño—. ¡Por favor! ¡Es una emergencia!
—Dijiste eso hace un par de horas, y mira en los que me metiste —Dije señalando las bolsas apiladas una encima de otra sobre el suelo. Ella hizo un puchero—.
Cinco minutos después de silencio puro, no me resistí y le hable, totalmente rendida.
—¿Tal vez podríamos ir de pasada?
Caroline chillo fuerte y se lanzo contra mí, aventando sus brazos y apretándome en un abrazo de oso. Reí, apartándola de mi, y tomo una de sus bolsas al azar.
—¡No tenemos tiempo!, ¡Se nos hace tarde! —Dijo huyendo hacía su cuarto como una niña en navidad. Busque en un par de bolsas la ropa que probablemente usaría más tarde y tomándolas entre mis brazos, subí, siguiendo a Caroline—.

Capítulo 13

Caroline y yo teníamos la suerte de tener contactos alrededor de la ciudad, bueno literalmente. Como aún no alcanzábamos la mayoría de edad, la única forma de poder entrar a un club era con identificaciones falsas. O contactos. Y ahí fue donde empezamos.
Un buen amigo de Caroline—que resultaba ser el gorila del lugar—, nos dejo pasar sin problema alguno, dándonos entre los tres, sonrisas de complicidad. Caroline había optado por vestir una mini falda negra que no dejaba mucho a la imaginación y un top de lentejuelas doradas, mientras que yo—que siempre he sido un poco más razonable—, utilizaba un vestido tres cuartos encima de la rodilla, color melocotón y desmangado, a juego con unos preciosos botines que recién había comprado por la tarde.
Y me sentía feliz, por alguna extraña razón. Era como si por primera vez en varios días pudiera ser otra persona, sin problemas y sin límites. No quería pensar coherentemente y me había planteado beber hasta el amanecer, sin pensar en la horrible resaca en la que caería el día siguiente.
El lugar parecía muchísimo más pequeño de lo que se veía por fuera. Las parpadeantes luces de neón iluminaban el lugar conforme la música subía de volumen. Alrededor de la pista de baile—donde habían decenas de personas moviéndose al ritmo de las canciones—, las pequeñas mesas, los sillones de cuero y la barra donde se servían las bebidas, estaban completamente a reventar. Al ver que no cabía ningún alma, Caroline me ofreció subir a la planta superior, donde había menos gente pero el ambiente era exactamente el mismo.
Después de haberle sacado la vuelta a las personas, y finalmente haber subido de dos en dos los escalones, tomamos asiento en un mullido sillón de cuero negro, en un rincón no tan apartado de las escaleras. No quería quedarme sentada toda la noche, y como tampoco yo iba tener la iniciativa de buscar a alguien para bailar—alguien que no fuera Caroline—, preferí bajar por un trago.
—¿No se te antoja algo de beber? —Le grite en la oreja a Caroline, gracias al volumen tan estruendoso de la música, que incluso vibraba en nuestros estómagos—.
—¡No! ¡Gracias, pero no tengo sed! —Me grito ella de regreso. Apenas y podía entenderle, pero gracias a que tengo practica leyendo labios, pude descifrar que era lo que decía—.
—¡Esta bien! ¡Yo iré abajo a tomar algo!
—¿Qué? ¡No entendí!
—Abajo —Le hice señas con la mano para que pudiera entenderme—. Iré por una bebida.
—¡Ah vale! ¡No te tardes!
Asentí con la cabeza y me incorpore, sin cuidado de que alguien pudiera ver a través de mi vestido al levantarme. No es como si alguien me estuviera prestando atención, de todos modos. Volví a bajar las escaleras de dos en dos y atravesé sin prisa alguna la pista de baile, caminando justo por el medio. Me senté sobre el taburete forrado de blanco y me volví hacía el barman, que se encontraba de espaldas hacía mi.
—Dame un Daiquiri de durazno, por favor.
—Enseguida —contesto, volviéndose hacía mi y echándome una mirada rápida, mientras yo miraba hacia otro lado. Después el añadió—. ¿No eres muy joven para eso?
Entonces me gire para mirarlo, y lo reconocí enseguida.
—¿Zayn? ¿Qué haces aquí? —Pregunte en estado de shock. Mi noche loca y salvaje, alejada de problemas y preocupaciones no incluía a Zayn ni a ningún otro conocido, exceptuando, obviamente, a Caroline—.
El se río un poco. Un risa cálida y relajada que puso a mis rodillas temblar en… ¿Qué rayos?
—Linda forma de saludar. También yo te he extrañado.
Sacudí levemente la cabeza. No tenía ninguna intención de despeinarme, mucho menos en estos precisos momentos.
—No me refería a eso. Quiero decir, ¿tú? ¿trabajando? Por favor, eres rico, no necesitas trabajar.
—Te equivocas —Dijo entregándome la bebida naranja. Espere a que el continuara hablando—. Mis padres son los que tienen dinero, no yo. He trabajado aquí durante cada verano desde que entre a la universidad.
—Es una sorpresa encontrarte aquí —Admití, sonriéndole—. Es que, valla, te ves tan… tan real.
—¿Quieres decir que todos estos años he sido para ti como un robot? ¿O mejor un muñeco?
Sentí como mi cara comenzó a cambiar de color y sabía que estaba completamente roja a su vista. El se rio aún más fuerte.
—Quiero decir que pareces más normal —Añadí, intentando arreglar mis declaraciones un poco—.
—¿Por qué…?
Zayn fue interrumpido por dos chicas de cabello rojizo que pedían a gritos unas margaritas. Me despedí de él, sacudiendo mi mano en el aire, y aún sentada en el taburete, me gire, dándole un pequeño sorbo a mi bebida.
Gruñí—. No le ha puesto ron. ¿Cómo puede ser esto un Daiquiri sin ron? Esto es demasiado…
—¿___? ¿Acaso eres tú?
Pregunto alguien por enfrente de mí. “Maravillosa noche salvaje alejada de conocidos. ¿Acaso no había otro club en la ciudad, o qué?”, pensé. Levante mi vista para ver de quien se trataba y casi me da un infarto al corazón al ver que era nada más y nada menos que Camila.
—¿Camila?
—La misma —Me levante, dejando mi bebida sobre la barra y dándole un fuerte abrazo. Ella usaba un vestido rojo ceñido a la cintura y pendientes negros que llegaban hasta su cuello—. ¿Qué pequeña es esta ciudad no? Tengo menos de cinco minutos de haber llegado aquí y ya me he topado con Louis y Niall…
Niall.
Niall estaba aquí.
En el mismo club que yo.
Que maravillosa noche la mía.

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37 comentarios:

  1. N has escrito nada más?? Escribe más!!!

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  2. LOL...Louis desnudo no seria un trauma para ninguna de nosotras...;)

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  3. donde esta lo otro que tuviste

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  4. Cuando vas a subir mas capitulos??
    Ah ah?? >:'c

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  5. Me encanta!! Siguwlaaa

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  6. Me encanta...!!! Siguela...
    LOL... Sera que rayita si ayuda a vestir a Niall???

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  7. Sfybjkjib siguela pronyoo

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  8. Adhskakasa me namoreeeeee no me dejes con la intrigaaaaa D':

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  9. Nueva lectora, x fis siguee es genial x3

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  10. Ya la seguiste wop!! wop!! gracias y síguela pronto linda:)

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  11. Fbhjmhdssfaflgyh siguelaa prontitooo guapaaa me encanta

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  12. Asdfsfaksg es hermosa *u* siguela linda

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  13. OMG, me enamoré COMPLETAMENTE de esta nove. Es demasiado… asrcujofdjlbmyf, diferente, original(?) si, creo q sería eso. a amo, espero q la sigas pronto, linda :*

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  14. siguela, es hermosa!!!!! esto esta muy lindo!!!!!!

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  15. Siguela perra!! Jaajaja iba con amor :P
    chiguela prontito

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  16. Esta novela es increíble...es totalmente diferente y original...Me enamoro de cada parte eres fantástica...Siguela me muero de la intriga

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  17. siguelaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!

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  18. Siguelaaaaaa!!!!!!!!!! *---------------*

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  19. Fcjshgvujnvfgvvdawtipijcf increiblee me enamoro es tan perfectoo!! Oqbskqoqiw
    siguela pronto
    kisses

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  20. Seguila Me Encanta Siguelaaaaaaaaaaaaaaaaaaa pronttooooooo xfa

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  21. he acabado de terminar tu novela y quiero seguir la continuación me podrias decir por donde la puedo continúan leyendo y de que fecha porfis :) me muero por seguirla leyendo <3 gracias

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  22. olle! yo no tengo facebook! y la quiero seguir leyendo pleeeees as algo!!!!!x,c

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  23. GRACIAS A GREAT DR Sunny PARA SOLUCIONAR MIS PROBLEMAS SU CORREO ELECTRÓNICO ES (drsunnydsolution1@gmail.com
    mi nombre es Miss Fátima, yo estaba casada con mi marido durante 5 años que vivíamos felices juntos por estos años y no hasta que viajó a Australia para un viaje de negocios donde conoció a esta chica y desde entonces me odia a mí y los niños y el amor ella solo así que cuando mi marido regresó del viaje nos dijo que no quiere verme y mis hijos de nuevo, así que nos llevó fuera de la casa y ahora iba a Australia para ver que otra mujer. así que yo y mis hijos estaban ahora tan frustrados y yo sólo estaba con mi madre y yo no estaba tratando bien porque mi madre se casó con otro hombre después de mi padre la muerte por lo que el hombre con el que se casó no estaba tratando bien, i y mis hijos estaban tan confundidos y yo estaba buscando una manera de conseguir que mi esposo regresara a casa porque lo amo y lo aprecio tanto, así que un día mientras estaba navegando en mi computadora vi un testimonio acerca de este conjurador DR Sunny, testimonios compartido en el Internet por una señora y me impresiona tanto que también pienso en darle una oportunidad. Al principio tuve miedo, pero cuando pienso en lo que yo y mis hijos están pasando por lo que se puso en contacto con él y me dijo que para mantener la calma por sólo 24 horas que mi marido volverá a mí y para mi mejor sorpresa he recibido una llamada de mi marido en el segundo día preguntando después de los niños y me llamó DR Sunny y dijo que tus problemas se resuelven mi hijo. así que esto era cómo consigo a mi familia detrás después de una tensión larga del freno para arriba por una señora malvada así que con toda esta ayuda de DR Sunny, quiero que todos ustedes en este foro se unan a mí para decir un enorme gracias a DR Sunny y voy a también consejo para cualquier persona en tales o problemas similares o cualquier clase de problemas también debe entrar en contacto con él su email es) (drsunnydsolution1@gmail.com) él es la solución a todos sus problemas y predicaments en vida. una vez más su dirección de correo electrónico es (drsunnydsolution1@gmail.com)

    SE ESPECIALIZA EN EL SIGUIENTE ESPACIO.

    (1) Si desea que su ex de vuelta.

    (2) si siempre tienes malos sueños.

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    (4) Si quieres que las mujeres / hombres corran detrás de ti.

    (5) Si usted quiere un niño.

    (6) Si quieres ser rico.

    (7) Si quieres atar a tu marido / esposa para ser tuyo para siempre.

    (8) Si necesita ayuda financiera.

    (9) ¿Cómo te han estafado y quieres recuperar dinero perdido.

    (10) si desea detener su divorcio.

    (11) si quiere divorciarse de su marido.

    (12) si desea que se le otorguen sus deseos.

    (13) El hechizo del embarazo para concebir al bebé

    (14) Garantía de ganar los casos de tribunales molestos y divorcio no importa cómo la etapa

    (15) Detener su matrimonio o relación de romperse.

    (16) si usted tiene alguna enfermedad como (H I V), (CÁNCER) o cualquier enfermedad.

    (17) si necesita oraciones para la liberación de su hijo o de usted mismo.

    una vez más asegúrese de ponerse en contacto con él si tiene algún problema que le ayudará. su dirección de correo electrónico es (drsunnydsolution1@gmail.com) en contacto con él de inmediato ... o llame o whatsapp él número +2348077620669

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